“El Enano” dirigía ataques desde prisión y lo vinculan a masacre en zona 6

Las investigaciones sobre el ataque armado en una cevichería de la zona 6 capitalina, que dejó seis personas fallecidas, han puesto en el centro a un perfil clave dentro de la estructura criminal. Daniel Roberto Arias Figueroa, alias “el Enano”, es señalado por las autoridades como el cabecilla de la Mara Salvatrucha que habría ordenado el ataque, evidenciando el alcance operativo de estos grupos incluso desde centros de detención.

Según la Policía Nacional Civil, Arias Figueroa pertenece a la clica Leeward Locos Salvatrucha y habría girado instrucciones desde el Centro de Detención de Máxima Seguridad Renovación I, donde permanece recluido. Pese a estar en prisión, es señalado de mantener control sobre estructuras criminales que operan en varias zonas de la Ciudad de Guatemala, particularmente en sectores urbanos donde la actividad de pandillas sigue activa.

El historial del presunto cabecilla refuerza su perfil dentro de la organización. Fue capturado en octubre de 2025 y trasladado en marzo de 2026 al centro de máxima seguridad, sin que ello, según las investigaciones, haya detenido su capacidad de emitir órdenes hacia el exterior, un fenómeno que las autoridades reconocen como persistente dentro del sistema penitenciario.

El ataque en la cevichería tenía un objetivo específico. De acuerdo con las pesquisas, la acción iba dirigida contra personas presuntamente vinculadas al Barrio 18, aunque la forma en que se ejecutó derivó en una masacre indiscriminada contra los clientes del local, incluyendo un menor de edad que resultó herido.

La respuesta estatal incluyó un amplio despliegue operativo. Más de 150 allanamientos fueron ejecutados por la PNC y el Ministerio Público contra estructuras de la Mara Salvatrucha, lo que permitió la captura de decenas de integrantes y la identificación de presuntos autores materiales del ataque, en un intento por desarticular la red vinculada al hecho.

El caso expone una problemática estructural que trasciende el hecho puntual. Autoridades reconocen que los cabecillas continúan ordenando crímenes desde prisión, lo que revela limitaciones en los mecanismos de aislamiento y control dentro del sistema penitenciario.

El resultado es una radiografía de la violencia en la capital, estructuras criminales con capacidad de planificación, ejecución y mando desde el encierro, que siguen incidiendo directamente en la seguridad ciudadana y en la dinámica de homicidios en áreas urbanas.

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