El día se hizo noche con el eclipse total de Sol

Millones de personas dirigieron este miércoles la mirada al cielo para contemplar el eclipse total de Sol del 12 de agosto, uno de los grandes acontecimientos astronómicos de 2026, cuya sombra recorrió regiones del Ártico, Groenlandia, Islandia y España antes de desaparecer sobre el Mediterráneo. Durante algunos minutos, la Luna se interpuso entre la Tierra y el Sol y convirtió el día en una breve noche dentro de una estrecha franja del hemisferio norte, mientras una zona considerablemente mayor pudo observar el fenómeno de manera parcial.

El recorrido comenzó en las regiones árticas y atravesó Groenlandia e Islandia, donde miles de residentes y visitantes se concentraron en los lugares situados dentro de la franja de totalidad. En Islandia el fenómeno tuvo un significado especial, al tratarse del primer eclipse total visible desde la isla desde 1954. La sombra lunar continuó posteriormente su recorrido por el Atlántico en dirección a la península ibérica.

España se convirtió en uno de los principales escenarios del espectáculo durante el atardecer. La franja de totalidad atravesó buena parte del norte peninsular de oeste a este y alcanzó las Islas Baleares, mientras otras regiones observaron un eclipse parcial. La proximidad del Sol al horizonte produjo algunas de las imágenes más espectaculares de la jornada, con la corona solar visible durante la totalidad y el denominado efecto de “anillo de diamantes” cuando los primeros rayos reaparecieron detrás de la Luna.

El fenómeno fue mucho más amplio que la estrecha trayectoria de oscuridad completa. Gran parte de Europa, sectores de África y de América del Norte pudieron observar un eclipse parcial, aunque con porcentajes de ocultación muy diferentes según la ubicación. La trayectoria de la totalidad quedó limitada principalmente a Groenlandia, Islandia y España, además de pequeñas zonas situadas en los extremos de su recorrido.

Guatemala, en cambio, quedó fuera tanto de la franja de totalidad como de la zona desde la que podía apreciarse el eclipse parcial. La sombra de la Luna pasó demasiado al norte de Centroamérica, por lo que desde territorio guatemalteco el Sol mantuvo su apariencia habitual durante el fenómeno. Los aficionados del país tuvieron que seguir el acontecimiento mediante las transmisiones en directo realizadas desde Europa y otros puntos de observación, entre ellas las ofrecidas por organismos científicos internacionales.

La expectación fue particularmente intensa en España por la excepcionalidad del acontecimiento y por producirse cerca del atardecer. Grandes concentraciones de personas se desplazaron hacia la franja de totalidad, mientras autoridades y especialistas insistieron durante toda la jornada en la necesidad de utilizar protección ocular homologada durante las fases parciales. Durante la totalidad, la desaparición completa del disco solar permitió observar durante unos instantes la corona del Sol, uno de los fenómenos que convierte a los eclipses totales en acontecimientos especialmente buscados por astrónomos y aficionados.

El eclipse de este miércoles abre además una particular secuencia astronómica para España y el Mediterráneo occidental, con otro eclipse total previsto para agosto de 2027. Para Guatemala, el espectáculo de este 12 de agosto quedó reservado a las pantallas, pero las imágenes llegadas desde el Ártico y Europa permitieron seguir en tiempo real un fenómeno que durante unos minutos transformó el día en noche en distintos puntos del planeta.

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