Estados Unidos canceló la visa de Andrés Manuel “Andy” López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador y una de las figuras con mayor proyección dentro de Morena, en una decisión que abrió un nuevo frente de tensión política entre Washington y el oficialismo mexicano. López Beltrán confirmó que recibió la notificación este jueves y atribuyó la medida al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau.
El dirigente morenista reaccionó mediante una carta dirigida al presidente Donald Trump, en la que aseguró que no existe prueba de que haya cometido algún acto ilegal o inmoral y calificó la retirada de su visa como una decisión política y propagandística. López Beltrán cuestionó además si Trump conocía personalmente la medida y dirigió fuertes críticas contra Rubio y Landau.
La controversia adquirió mayor dimensión este viernes después de que la presidenta Claudia Sheinbaum saliera públicamente en defensa de López Beltrán y acusara a Washington de una decisión con “sentido político”. La mandataria cuestionó que Estados Unidos retire visas sin presentar públicamente las razones y sostuvo que, si existiera evidencia de algún delito cometido por un ciudadano mexicano, debería entregarse a las autoridades del país para que estas procedan.
Sheinbaum insistió en que su Gobierno no protegerá a nadie que haya cometido un delito, pero rechazó que la decisión migratoria estadounidense sea suficiente para abrir una investigación en México. También enmarcó el episodio en lo que considera intentos de sectores opositores mexicanos por buscar respaldo en Washington para presionar políticamente a Morena, en momentos de creciente tensión entre ambos países por seguridad y crimen organizado.
El caso adquiere especial relevancia porque López Beltrán no es únicamente hijo del expresidente. Tras ocupar la Secretaría de Organización de Morena, mantiene influencia dentro del movimiento fundado por su padre y actualmente prepara su regreso a la primera línea política, con la posibilidad de competir por una diputación federal en Tabasco en las elecciones de 2027. La cancelación de la visa llega, por tanto, en un momento particularmente sensible para sus aspiraciones.
La medida tampoco constituye un episodio aislado. En los últimos meses han trascendido cancelaciones o presuntas revocaciones de visas a diferentes políticos mexicanos, mientras la Administración Trump endurece su presión sobre México en asuntos relacionados con narcotráfico, crimen organizado y seguridad fronteriza. No todas esas cancelaciones han estado acompañadas de explicaciones oficiales, y la retirada de una visa por sí misma no constituye prueba de responsabilidad penal.
La cancelación de la visa de López Beltrán eleva ahora el enfrentamiento a un nivel políticamente más delicado por tratarse de un miembro de la familia del expresidente López Obrador y una figura relevante de Morena. Mientras Washington no ha hecho públicas acusaciones penales contra él, Sheinbaum interpreta la medida como una injerencia política y exige pruebas. El episodio añade así una nueva fuente de fricción a una relación bilateral ya sometida a fuertes presiones por la ofensiva estadounidense contra los cárteles y por las acusaciones sobre posibles conexiones entre crimen organizado y sectores de la política mexicana.

