Estados Unidos calificó al presidente salvadoreño Nayib Bukele como “uno de nuestros socios más valiosos en la región” y anunció que prepara una cumbre económica bilateral con El Salvador, un nuevo paso en el acercamiento entre Washington y San Salvador durante la administración de Donald Trump. El anuncio fue realizado por el portavoz del Departamento de Estado, Thomas Pigott, quien señaló que el encuentro buscará profundizar la relación y avanzar en intereses económicos compartidos, aunque todavía no se han comunicado fecha, sede ni una agenda detallada.
La iniciativa traslada hacia el terreno económico una relación que durante los últimos meses ha tenido un fuerte componente de seguridad y migración. Bukele participó en marzo en la cumbre Escudo de las Américas convocada por Trump en Miami, donde mantuvo encuentros con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent. En esas conversaciones ya aparecieron asuntos relacionados con inversión, comercio, reformas económicas y activos digitales, mientras Washington destacaba la cooperación salvadoreña en su estrategia regional contra el narcotráfico y el crimen organizado.
El acercamiento continuó el 16 de julio con una reunión entre Trump y Bukele en la Casa Blanca, celebrada a puerta cerrada y sin una explicación pública detallada de lo conversado. La agenda oficial situó entre los asuntos tratados la inmigración, la seguridad y el crecimiento económico. El anuncio de una cumbre específicamente económica un mes después apunta ahora a institucionalizar esa vertiente de la relación y podría abrir espacio para discutir inversión estadounidense, comercio y otros mecanismos de cooperación, aunque Washington todavía no ha adelantado compromisos concretos.
La declaración estadounidense llega además en un momento sensible para los salvadoreños residentes en Estados Unidos. La última extensión del Estatus de Protección Temporal (TPS) para El Salvador vence el próximo 9 de septiembre, y Washington todavía debe comunicar si prorroga o pone fin al programa. La administración Trump ha cancelado el TPS de varios países, aunque hasta ahora El Salvador se encuentra entre aquellos para los que no se ha anunciado una terminación definitiva, lo que añade una cuestión migratoria pendiente a una relación bilateral que públicamente atraviesa uno de sus momentos de mayor cercanía política.
La consideración de Bukele como socio prioritario muestra el giro experimentado por los vínculos bilaterales respecto de los años de mayores tensiones con Washington. La futura cumbre permitirá medir si esa sintonía política y de seguridad consigue traducirse en acuerdos económicos concretos para El Salvador, especialmente en inversión, comercio y generación de empleo. Por ahora, el respaldo estadounidense constituye una señal política significativa; el siguiente paso será conocer qué propone cada gobierno y qué resultados verificables puede producir una alianza que ambos presentan como estratégica.

