EE. UU. ofrece ayuda millonaria a Cuba en plena crisis

Estados Unidos ofreció a Cuba un paquete de ayuda humanitaria valorado en 100 millones de dólares para enfrentar la grave crisis energética y social que atraviesa la isla, aunque la asistencia todavía depende de la autorización del régimen cubano para permitir su distribución. La propuesta surge en uno de los momentos más críticos para Cuba en décadas, marcado por apagones masivos, escasez de combustible y creciente deterioro económico.

El Departamento de Estado informó que los recursos serían canalizados principalmente a través de la Iglesia Católica y organizaciones independientes, con el objetivo de atender necesidades básicas relacionadas con alimentos, medicamentos y asistencia humanitaria. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que Washington ya había trasladado previamente ofertas de apoyo a La Habana, incluyendo ayuda durante emergencias provocadas por huracanes y programas de asistencia social.

Rubio afirmó que el Gobierno cubano no ha aceptado hasta ahora permitir la distribución de los fondos, situación que intensificó nuevamente la confrontación política entre ambos países. Desde La Habana, autoridades cubanas calificaron el ofrecimiento como una “fábula” y acusaron a Washington de utilizar el tema humanitario como parte de su presión política contra el régimen. La ayuda aparece así atrapada dentro de una relación bilateral marcada por sanciones, desconfianza y una escalada diplomática cada vez más agresiva.

La crisis cubana se agravó significativamente desde inicios de 2026 tras el endurecimiento de sanciones impulsadas por la administración de Donald Trump, especialmente restricciones vinculadas al suministro de combustible hacia la isla. Organismos internacionales y expertos de Naciones Unidas han advertido que las limitaciones energéticas están afectando hospitales, transporte, distribución de alimentos y servicios básicos en distintas provincias cubanas.

En los últimos meses Cuba ha enfrentado apagones prolongados, colapso parcial del transporte público, escasez de alimentos y dificultades para mantener operaciones médicas esenciales. La situación provocó además el envío de ayuda humanitaria desde países como México, Brasil y España, mientras Rusia y China incrementaron respaldo político y energético hacia el Gobierno cubano.

El ofrecimiento estadounidense también ocurre en medio de un endurecimiento del discurso de Washington contra La Habana. Trump y Rubio han acusado al régimen cubano de mantener vínculos estratégicos con adversarios de Estados Unidos como China, Rusia e Irán, mientras continúan aumentando sanciones sobre sectores financieros, militares y energéticos de la isla. La administración republicana combina así presión económica con propuestas humanitarias en un intento de aumentar influencia sobre una Cuba cada vez más debilitada económicamente pero todavía resistente políticamente.

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