EE.UU. imputa a Raúl Castro por derribo de avionetas en 1996

El exmandatario cubano Raúl Castro, de 94 años, fue imputado este miércoles en Estados Unidos por el derribo de dos avionetas de la organización anticastrista Hermanos al Rescate ocurrido en 1996, un episodio que durante décadas marcó uno de los momentos más tensos entre Washington y La Habana tras el final de la Guerra Fría.

La acusación federal presentada en Miami incluye cargos por asesinato, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves civiles, en relación con el ataque ejecutado hace casi 30 años por cazas MiG de la Fuerza Aérea Cubana contra dos avionetas Cessna de la organización de exiliados cubanos. En el incidente murieron cuatro personas vinculadas al grupo humanitario con sede en Florida.

El caso posee además una enorme carga simbólica y política para el exilio cubano en Miami. Hermanos al Rescate había surgido originalmente para localizar y auxiliar a balseros cubanos en el estrecho de Florida durante la crisis migratoria de los años noventa, aunque posteriormente comenzó también a realizar sobrevuelos sobre territorio cubano y lanzamiento de propaganda antigubernamental, algo que La Habana calificaba como provocaciones directas.

Según la acusación estadounidense, Raúl Castro —entonces ministro de Defensa y principal estratega militar del régimen— habría autorizado directamente la operación aérea que terminó con el derribo de las aeronaves sobre aguas internacionales. Durante años, Washington sostuvo que las avionetas eran civiles y desarmadas, mientras Cuba argumentó que habían violado reiteradamente su espacio aéreo y representaban una amenaza para la seguridad nacional.

La imputación representa un hecho sin precedentes modernos contra una de las figuras históricas centrales de la revolución cubana y revive comparaciones con la acusación presentada por Estados Unidos contra Nicolás Maduro en 2020. Analistas interpretan la medida como parte de una estrategia más amplia de presión política y judicial impulsada por la administración de Donald Trump contra gobiernos considerados adversarios en América Latina.

El anuncio ocurrió además en una fecha cargada de simbolismo político: el 20 de mayo, día que parte del exilio cubano conmemora como aniversario de la independencia de Cuba. La acusación fue presentada en la emblemática Freedom Tower de Miami, considerada uno de los grandes símbolos históricos de la diáspora cubana en Estados Unidos.

Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel calificó el proceso como un “montaje político” y defendió nuevamente la actuación de Cuba en 1996. Sin embargo, el caso vuelve a colocar al régimen cubano bajo una presión internacional creciente en medio de una severa crisis económica, energética y social que atraviesa actualmente la isla.

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