La Junta Monetaria trazó una nueva radiografía de la economía guatemalteca que, aunque mantiene señales de estabilidad, incorpora ajustes relevantes en variables clave. El organismo confirmó que el crecimiento económico se ubicará en 4.1% para 2026, dentro de un rango estimado entre 3.1% y 5.1%, en una revisión marcada por factores externos que comienzan a presionar el entorno nacional.
La actualización se produce en un contexto internacional complejo. El encarecimiento del petróleo por tensiones en Medio Oriente y la revisión a la baja del crecimiento global por parte del Fondo Monetario Internacional influyen directamente en las proyecciones, obligando a las autoridades monetarias a ajustar expectativas sin alterar la base de crecimiento prevista.
Aunque la Junta Monetaria mantiene el crecimiento central en 4.1% para 2026, la revisión introduce ajustes respecto al escenario anterior. Las proyecciones previas contemplaban un entorno más favorable en remesas y menor presión inflacionaria, mientras que la nueva actualización reconoce señales de desaceleración en el flujo de envíos desde el exterior y una inflación con tendencia ligeramente al alza dentro del rango meta.
En ese contraste, el cambio no radica en el ritmo de crecimiento, sino en su composición. La economía sigue proyectando expansión, pero con mayor dependencia del consumo interno y con advertencias más claras sobre factores externos, como el encarecimiento del petróleo y la incertidumbre global.
A nivel interno, la proyección mantiene un desempeño positivo sustentado en sectores específicos. Las actividades financieras, la minería y la construcción lideran el crecimiento, junto con comercio, manufactura y servicios, que en conjunto explican cerca del 66% del dinamismo del producto interno bruto.
Uno de los pilares del crecimiento sigue siendo el consumo privado. Se prevé que aumente alrededor de 4% en 2026, impulsado en gran medida por el flujo de remesas familiares, lo que confirma la dependencia estructural de la economía guatemalteca respecto a estos ingresos externos.
Sin embargo, la revisión introduce matices en ese mismo indicador. Las remesas crecerían 5% en 2026, pero con señales de moderación hacia 2027, cuando podrían desacelerarse a 3%, influenciadas por políticas migratorias restrictivas en Estados Unidos y la implementación de un impuesto del 1% sobre los envíos.
En cuanto a los precios, el escenario sigue siendo relativamente favorable. La inflación cerraría alrededor de 3.5% en 2026, dentro del rango meta del Banco de Guatemala, aunque con una tendencia gradual al alza a lo largo del año.

