Dos hondureños bajo custodia en Guatemala por ataque a policías

Dos ciudadanos hondureños permanecen bajo custodia policial en Puerto Barrios luego de ingresar heridos de bala a una clínica privada, mientras autoridades investigan si estarían vinculados a la masacre que cobró la vida de cinco agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco) en el sector fronterizo de Corinto, Cortés, uno de los hechos más violentos registrados recientemente contra cuerpos de seguridad en Honduras.

Los hombres fueron identificados como José Guardado Herrera, de 21 años, y Eli Naún Guerra, de 44. Según la Policía Nacional Civil (PNC), ambos fueron trasladados el miércoles 21 de mayo desde territorio hondureño hacia Izabal con heridas de arma de fuego. Guardado Herrera presentaba una herida en el abdomen y Guerra un impacto de bala en el cráneo.

De acuerdo con autoridades hondureñas, los dos hombres estarían relacionados con la estructura criminal señalada de atacar a agentes de Dipampco durante un operativo ejecutado en Corinto, Omoa, Cortés. El director de comunicación de la Policía hondureña afirmó que ambos presuntamente forman parte de una red vinculada al narcotráfico liderada por Ever Noé Argueta Zavala, considerado uno de los principales objetivos de los operativos desplegados en la zona fronteriza.

Las investigaciones preliminares indican que el ataque fue perpetrado cuando agentes de Dipampco ingresaron a un sector montañoso de Corinto para ejecutar un operativo antidrogas contra estructuras criminales que operan entre Honduras y Guatemala. Según reportes oficiales, los policías fueron emboscados por hombres fuertemente armados y posteriormente privados de libertad. Horas después, equipos especiales localizaron los cuerpos en una zona boscosa de Omoa.

Las autoridades hondureñas confirmaron posteriormente que los cinco agentes fueron asesinados con extrema violencia, descuartizados y parcialmente quemados, además de presentar múltiples impactos de bala y señales de tortura. El caso provocó conmoción nacional en Honduras y fuertes cuestionamientos sobre la capacidad operativa de las fuerzas de seguridad frente al poder de estructuras vinculadas al narcotráfico en zonas fronterizas.

Los hondureños bajo custodia afirmaron a investigadores guatemaltecos que fueron alcanzados por “balas perdidas” mientras se encontraban cerca del enfrentamiento y que ingresaron irregularmente a Guatemala buscando atención médica. Según el informe policial, ambos fueron trasladados hacia Puerto Barrios en un vehículo particular y posteriormente aseguraron que un vecino de la zona los auxilió para llevarlos hasta un centro asistencial. Hasta ahora las autoridades no han identificado públicamente a la persona que realizó el traslado ni confirmado si tendría vínculos con la estructura criminal investigada.

El crimen provocó además una fuerte reacción dentro de la Secretaría de Seguridad hondureña, que anunció la suspensión inmediata del director, subdirector y jefe de operaciones de Dipampco por posibles irregularidades en la planificación y ejecución del operativo. Mientras tanto, más de 500 policías y 200 militares continúan desplegados en la frontera realizando operativos de búsqueda para ubicar a otros implicados.

El caso provocó además un reforzamiento inmediato de seguridad en la frontera oriental de Guatemala. La PNC, el Ejército y unidades antinarcóticas mantienen vigilancia y operativos conjuntos con fuerzas hondureñas para evitar el ingreso de sospechosos vinculados con la estructura criminal investigada.

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