Derrumbe en Cito Zarco provoca choques y bloquea ruta clave

La crisis por el derrumbe en la ruta Cito Zarco escaló a enfrentamientos entre pobladores y transportistas en San Felipe, Retalhuleu, luego de que el colapso de un segundo paso provisional dejara nuevamente incomunicado uno de los corredores más importantes entre la costa sur y el occidente del país.

El conflicto se registró en el kilómetro 189.5, donde la circulación hacia Quetzaltenango permanece interrumpida tras el colapso del paso alterno provocado por las lluvias recientes. La situación se agravó cuando el acceso habilitado en la aldea Tierra Colorada fue cerrado por vecinos, después de que el propietario del terreno decidiera cobrar el paso a los vehículos por daños en su propiedad.

Decenas de transportistas quedaron varados, con filas de hasta tres kilómetros, principalmente de transporte pesado, lo que elevó la tensión entre conductores y comunidades. Ante la falta de una vía habilitada, pilotos bloquearon el ingreso y egreso de la comunidad como medida de presión para exigir la apertura del paso, lo que derivó en enfrentamientos verbales y físicos entre ambas partes. 

Tras varias horas de tensión, autoridades departamentales intervinieron y lograron un acuerdo temporal para habilitar el paso durante algunas horas, aunque se confirmó que la ruta continuará con restricciones en los próximos días, en pleno movimiento de viajeros por la Semana Santa. 

La crisis tiene implicaciones económicas inmediatas. El sector turístico reportó una caída en la llegada de visitantes debido a la falta de conectividad terrestre, particularmente desde Quetzaltenango, Huehuetenango, Totonicapán y San Marcos, que representan entre 40% y 50% del flujo turístico hacia la costa sur. Además, la actividad turística ha disminuido alrededor de 35%, con cancelaciones en hoteles y restaurantes. 

El derrumbe se suma a una serie de daños recientes en el mismo tramo. Las lluvias del 30 de marzo provocaron el colapso del paso provisional que había sido habilitado como solución temporal, dejando nuevamente sin tránsito esta vía estratégica entre Retalhuleu y Quetzaltenango, lo que ha obligado a utilizar rutas alternas más largas y costosas. 

Mientras tanto, autoridades evalúan habilitar un nuevo acceso a través de una finca privada como medida emergente, en un intento por restablecer parcialmente la conectividad en una ruta considerada clave para el comercio, turismo y transporte de carga en el suroccidente del país. 

La situación expone nuevamente la fragilidad de la infraestructura vial en Guatemala, en un punto que desde 2025 presenta daños recurrentes y que, en plena temporada alta de Semana Santa, vuelve a convertirse en un cuello de botella para la movilidad y la economía regional.

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