El Gobierno de Cuba anunció la liberación de más de 2.000 presos, en lo que calificó como un “gesto humanitario y soberano”, una decisión que se produce en un contexto marcado por tensiones con Estados Unidos, crisis energética y crecientes cuestionamientos sobre derechos humanos en la isla.
La medida contempla la excarcelación de 2.010 personas privadas de libertad, lo que representa el mayor indulto en más de una década y la segunda liberación masiva anunciada en 2026. El anuncio fue publicado en el diario oficial Granma y forma parte de los mecanismos previstos en la legislación cubana para conceder beneficios penitenciarios.
Según las autoridades, los beneficiarios fueron seleccionados con base en criterios como buena conducta, cumplimiento parcial de condena, edad y condiciones de salud, e incluirán jóvenes, mujeres, adultos mayores, extranjeros y cubanos residentes en el exterior. Quedarán excluidos los condenados por delitos graves o reincidentes.
El anuncio se produce en un momento delicado para la isla. La liberación llega en medio de un endurecimiento de la presión estadounidense y una profunda crisis energética, que ha provocado apagones y dificultades económicas en el país. La medida también coincide con señales de diálogo y tensiones simultáneas entre Washington y La Habana, lo que añade una dimensión política al gesto humanitario.
Las autoridades cubanas no han detallado las identidades de los liberados ni si entre ellos habrá presos políticos, un punto que ha generado cuestionamientos por parte de organizaciones de derechos humanos. Según la ONG Prisoners Defenders, en Cuba existen más de 1.200 presos políticos, muchos detenidos tras las protestas de 2021, aunque el Gobierno cubano niega esta clasificación.
La excarcelación también se suma a otras medidas recientes. En marzo, el Gobierno cubano anunció la liberación de 51 presos tras mediación del Vaticano, lo que sugiere una estrategia gradual de flexibilización penitenciaria en medio de un escenario político complejo.
La decisión refleja una combinación de factores humanitarios, políticos y diplomáticos, en un momento en que Cuba enfrenta presiones externas, dificultades económicas internas y un debate internacional sobre la situación de derechos humanos en la isla.

