Congreso entra en pausa hasta después del Mundial

La falta de asistencia de diputados obligó este miércoles a suspender la segunda sesión plenaria extraordinaria del Congreso de la República, dejando al Organismo Legislativo sin actividad plenaria hasta el próximo 28 de julio, fecha para la que está prevista la siguiente convocatoria. Para entonces, el Mundial de Fútbol 2026 ya habrá concluido y se conocerá al nuevo campeón del torneo.

El presidente del Congreso, Luis Contreras, canceló la sesión pocos minutos después de la hora convocada debido a la ausencia de legisladores en el hemiciclo. La plenaria tenía previsto conocer en primer debate varias iniciativas de ley, entre ellas propuestas relacionadas con el sistema portuario nacional, así como proyectos vinculados con el traslado de docentes contratados al renglón permanente del Ministerio de Educación.

La suspensión ocurrió apenas un día después de una extensa jornada legislativa en la que el Congreso aprobó reformas a la Ley contra el Lavado de Dinero y una ampliación presupuestaria para el Tribunal Supremo Electoral destinada a fortalecer la organización de los comicios generales de 2027.

Aunque varios diputados se encontraban en sus oficinas, la ausencia de quórum impidió continuar con la agenda legislativa prevista para este período extraordinario, que se extiende del 16 de mayo al 31 de julio. Según las disposiciones vigentes, durante este lapso deben celebrarse dos sesiones plenarias al mes para que los congresistas reciban el pago completo de sus dietas.

El episodio deja una imagen difícil de ignorar. El Congreso permanecerá sin plenarias durante prácticamente todo el desarrollo de la Copa Mundial que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá. Aunque el receso legislativo forma parte del calendario institucional, la suspensión de la sesión por falta de asistencia alimenta los cuestionamientos sobre la productividad parlamentaria y la capacidad del Legislativo para mantener el ritmo de trabajo en momentos en que varias iniciativas continúan pendientes de discusión.

La coincidencia con el Mundial resulta inevitable, pero el debate de fondo es otro: la capacidad del Congreso para garantizar continuidad en su trabajo y responder a las demandas ciudadanas. La cancelación de la plenaria no solo aplazó la discusión de proyectos de ley; también dejó al descubierto las dificultades recurrentes para reunir a los diputados incluso durante un período en el que el país enfrenta desafíos que requieren decisiones legislativas.

Cuando los diputados regresen al hemiciclo el 28 de julio, el torneo de fútbol más importante del planeta ya será historia. La pregunta será entonces cuántos de los temas pendientes habrán tenido que esperar durante casi dos meses para volver a la agenda parlamentaria.

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