Los precios de los combustibles comenzaron a ceder en Guatemala después de semanas de fuerte presión sobre los consumidores, con rebajas acumuladas cercanas a Q2.70 por galón en las gasolinas y Q1.52 en el diésel entre el 3 y el 10 de agosto. El descenso se produce mientras la propuesta del Gobierno para establecer un nuevo subsidio continúa sin avanzar en el Congreso, por lo que las reducciones actuales responden al comportamiento del mercado y no a una nueva intervención estatal.
Según el monitoreo del Ministerio de Energía y Minas (MEM), la gasolina superior se ubicó este lunes en Q39.39 por galón en autoservicio en el área metropolitana, Q2.69 menos que una semana antes, mientras la regular cayó Q2.72 hasta Q38.36. El diésel registró una reducción más moderada, de Q1.52, y quedó en Q42.28. En servicio completo, los precios se situaron en Q40.38 para la superior, Q39.38 para la regular y Q43.25 para el diésel. Las disminuciones comenzaron el 6 de agosto y continuaron con nuevos ajustes el domingo 9 y el lunes 10.
La diferencia entre las gasolinas y el diésel responde a un mercado internacional todavía inestable. Enrique Meléndez, director ejecutivo de la Asociación Guatemalteca de Expendedores de Gasolina, explicó que la elevada demanda industrial y una oferta más limitada mantienen al diésel con mayor resistencia a reducir su precio. También advirtió que el valor del petróleo no determina por sí solo lo que paga el consumidor, ya que intervienen la capacidad mundial de refinación, la disponibilidad de producto terminado y los costos de transporte marítimo. La costa del Golfo de Estados Unidos, principal fuente de abastecimiento para Guatemala, opera con una capacidad de refinación cercana a su límite.
El alivio llega precisamente cuando permanece pendiente la iniciativa 6801, que propone un subsidio de Q12 por galón de diésel y Q3 para la gasolina regular hasta finales de 2026. El proyecto fue presentado al Congreso el 27 de julio, pero todavía no cuenta con dictamen de comisión ni con los acuerdos políticos necesarios para su aprobación. La propuesta tendría un costo de Q3 mil 480 millones, financiado mediante una combinación de readecuación y ampliación presupuestaria.
La discusión adquiere mayor relevancia por el costo del programa anterior. Entre el 28 de abril y el 2 de julio estuvo vigente un aporte estatal de Q8 por galón de diésel y Q5 para las gasolinas, para el que fueron autorizados Q2 mil millones. La ejecución alcanzó Q1 mil 932 millones y los recursos se agotaron antes de lo previsto, un antecedente que obliga a contrastar el beneficio inmediato para los consumidores con el impacto que tendría financiar otro programa de varios miles de millones de quetzales.
Las rebajas actuales ofrecen un respiro, pero todavía es prematuro hablar de una tendencia estable. El mercado continúa expuesto a la volatilidad del petróleo, la capacidad internacional de refinación, los costos logísticos y las tensiones geopolíticas, mientras el Congreso deberá decidir si el comportamiento reciente de los precios modifica la necesidad o el alcance del nuevo subsidio. Si las reducciones continúan sin apoyo estatal, el debate dejará de centrarse únicamente en cuánto subsidiar y deberá abordar también cuándo resulta fiscalmente justificable hacerlo.

