Los presidentes electos de Colombia, Abelardo de la Espriella, y de Perú, Keiko Fujimori, acordaron iniciar una nueva etapa en la relación bilateral con el restablecimiento del intercambio de embajadores, poniendo fin a varios años de tensiones diplomáticas entre los gobiernos de Gustavo Petro y Dina Boluarte. El compromiso fue anunciado tras la investidura de Fujimori y marca el primer paso hacia la normalización de los vínculos entre ambos países.
Aunque De la Espriella no asistió personalmente a la ceremonia en Lima, envió una delegación de alto nivel encabezada por el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, y el canciller designado, Omar Bula, quienes sostuvieron reuniones con las nuevas autoridades peruanas. Como resultado, ambos gobiernos acordaron reanudar el intercambio de embajadores y reactivar los mecanismos de diálogo político y cooperación. El Gobierno peruano expresó además su disposición de avanzar hacia una nueva fase de cooperación basada en el reconocimiento institucional de los resultados electorales, el desarrollo económico, la estabilidad regional y el combate a la criminalidad organizada.
La decisión pone fin a tres años y medio en los que las relaciones bilaterales se mantuvieron únicamente al nivel de encargados de negocios. Aunque en marzo de 2025 ambos países anunciaron el regreso de sus embajadores, el acuerdo nunca llegó a concretarse y las tensiones continuaron. Entre los episodios que marcaron ese deterioro figuraron el desaire de Dina Boluarte a Gustavo Petro durante la toma de posesión del presidente ecuatoriano Daniel Noboa, la controversia por la isla Santa Rosa, en el río Amazonas, y las amenazas del entonces mandatario colombiano de retirar nuevamente a su representación diplomática en Lima por las diferencias con el Gobierno peruano.
Durante el encuentro, Keiko Fujimori calificó ese periodo como “cuatro años perdidos” para la relación bilateral y afirmó que, en lugar de consolidar una agenda común, los vínculos políticos y diplomáticos entre Bogotá y Lima se debilitaron. La nueva presidenta sostuvo que el objetivo de su administración será reconstruir la confianza entre ambos Estados y retomar una agenda conjunta en beneficio de ambas naciones.
La recomposición de la relación comenzó a perfilarse incluso antes de la toma de posesión. Durante la campaña presidencial, De la Espriella prometió revertir el deterioro diplomático y manifestó a Fujimori su intención de estrechar la cooperación entre dos “países hermanos”, especialmente en materia comercial y en la lucha contra el crimen transnacional. Fujimori respondió que uno de los mayores desafíos compartidos será combatir a las organizaciones criminales y expresó su confianza en trabajar de forma coordinada con el futuro Gobierno colombiano para fortalecer la seguridad regional.
El acercamiento entre De la Espriella y Fujimori también refleja un cambio en el panorama político de la región. Ambos mandatarios, identificados con sectores conservadores, buscan dejar atrás uno de los periodos más tensos de la relación bilateral y abrir una nueva etapa centrada en la cooperación institucional, el fortalecimiento del comercio y la coordinación en materia de seguridad, con el propósito de recuperar el protagonismo de Colombia y Perú dentro de la Comunidad Andina.

