Centroamérica entra en alerta por temporada de huracanes

Centroamérica se prepara para una temporada ciclónica 2026 que podría impactar con fuerza distintos países de la región, luego de que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) de México advirtiera sobre condiciones climáticas favorables para la formación de hasta 37 sistemas tropicales entre el océano Pacífico y el Atlántico durante los próximos meses.

Aunque el pronóstico fue presentado por autoridades meteorológicas mexicanas, los efectos de la temporada suelen extenderse a buena parte del istmo centroamericano, especialmente en países vulnerables a inundaciones, deslizamientos y tormentas tropicales como Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.

Según Conagua, en el Pacífico podrían desarrollarse entre 16 y 20 ciclones tropicales, mientras que en el Atlántico se prevén entre 13 y 17 sistemas, incluyendo tormentas tropicales y huracanes de alta intensidad.

La temporada del Pacífico comenzó oficialmente este 15 de mayo y la del Atlántico iniciará el próximo 1 de junio. Meteorólogos advierten que varios fenómenos podrían fortalecerse rápidamente debido al comportamiento de las temperaturas oceánicas y a la transición climática global que continúa alterando patrones históricos de lluvia y circulación atmosférica.

El escenario genera preocupación en Centroamérica debido a la alta vulnerabilidad territorial y urbana de la región. Durante los últimos años, tormentas y huracanes han provocado severos daños en infraestructura, agricultura, carreteras y comunidades completas, especialmente en zonas montañosas y costeras.

Países como Guatemala y Honduras todavía arrastran secuelas económicas y sociales de fenómenos recientes que dejaron inundaciones, pérdidas agrícolas y miles de personas damnificadas. La combinación entre lluvias extremas, urbanización desordenada y deforestación ha aumentado el riesgo de desastres en amplias zonas del istmo.

Uno de los factores que más observan los especialistas este año es la evolución del fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Actualmente el sistema climático se encuentra en una fase neutral tras el debilitamiento de El Niño, condición que normalmente favorece una mayor actividad ciclónica en el Atlántico al reducir la cizalladura del viento que limita la formación de tormentas.

La preocupación ya no gira únicamente alrededor del número de huracanes, sino de su capacidad de intensificación rápida. Expertos han advertido que el calentamiento de los océanos está provocando que algunos ciclones evolucionen hacia categorías peligrosas en períodos mucho más cortos, reduciendo tiempos de respuesta para gobiernos y poblaciones.

El fenómeno representa un reto adicional para Centroamérica, una región donde persisten debilidades estructurales en infraestructura, drenajes, sistemas de prevención y ordenamiento territorial. A esto se suma el impacto de sequías recientes y estrés hídrico que han deteriorado suelos y aumentado vulnerabilidad ambiental.

Autoridades meteorológicas y de protección civil en distintos países ya comenzaron monitoreos y preparativos preventivos ante una temporada que podría convertirse en una de las más activas de los últimos años.

Compartir

Leer más

Recomendado