El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, inscribió oficialmente su precandidatura para buscar un tercer mandato consecutivo en las elecciones generales de 2027, una posibilidad habilitada tras la reforma constitucional aprobada por la oficialista Asamblea Legislativa en 2025, que eliminó los límites a la reelección presidencial y modificó la duración del mandato de cinco a seis años.
La solicitud fue presentada ante la Comisión Nacional Electoral del partido gobernante Nuevas Ideas, junto con la del actual vicepresidente Félix Ulloa, quien también buscará continuar en el cargo. El anuncio fue realizado por el presidente del partido, Xavi Bukele, primo del mandatario, quien aseguró en redes sociales que la organización está lista para afrontar el proceso interno. Hasta el momento, no se prevé que Bukele enfrente contendientes en las elecciones primarias de la agrupación oficialista.
La inscripción representa un nuevo paso en la consolidación del proyecto político de Bukele, cuyo partido impulsó en julio de 2025 una reforma constitucional aprobada y ratificada en una sola jornada legislativa. Los cambios permitieron la reelección presidencial indefinida, adelantaron las elecciones de 2029 a 2027 y ampliaron el período presidencial a seis años, transformaciones que fueron criticadas por sectores de oposición y organizaciones defensoras de la democracia por considerar que concentran aún más el poder en el Ejecutivo.
Pese a esos cuestionamientos, Bukele mantiene elevados niveles de popularidad gracias a su política de seguridad y al combate contra las pandillas, aunque en los últimos meses también han aumentado las demandas ciudadanas relacionadas con la economía, el empleo y el costo de vida. Analistas consideran que, salvo un giro inesperado del escenario político, el mandatario parte como amplio favorito para mantenerse en el poder.
La oficialización de la precandidatura confirma el inicio de un nuevo ciclo político en El Salvador y anticipa una campaña que volverá a poner en el centro del debate la tensión entre la alta aprobación del mandatario y las crecientes preocupaciones expresadas por organismos nacionales e internacionales sobre el fortalecimiento de los contrapesos democráticos y la concentración del poder en el país.

