Brasil entra en campaña con 13 candidatos a la Presidencia

Brasil inició oficialmente la carrera hacia las elecciones presidenciales del próximo 4 de octubre con 13 candidatos inscritos, una oferta electoral amplia pero con una disputa claramente concentrada en dos nombres: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. Los primeros sondeos sitúan a ambos en empate técnico, anticipando una campaña marcada nuevamente por la fuerte polarización entre izquierda y derecha.

Lula, de 80 años, aspira a conquistar un cuarto mandato presidencial, el segundo consecutivo, respaldado por el Partido de los Trabajadores (PT) y una coalición de fuerzas de izquierda y centroizquierda. El mandatario comenzó su campaña en São Bernardo do Campo, su histórico bastión político, presentándose como barrera frente al regreso de la derecha y colocando entre sus prioridades las políticas sociales, la soberanía económica y una mayor participación de las mujeres.

Frente a él aparece Flávio Bolsonaro, senador e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, quien asumió el liderazgo electoral del bolsonarismo ante la imposibilidad de su padre de competir. El candidato del Partido Liberal (PL) ha colocado la seguridad pública, el combate al crimen y la defensa del legado político de Jair Bolsonaro entre los ejes de su campaña. Su compañero de fórmula es el diputado Alfredo Gaspar.

Pero la papeleta será mucho más extensa. Entre los otros once aspirantes figuran Ronaldo Caiado, Romeu Zema y Renan Santos, además de candidatos procedentes de perfiles profesionales muy diversos, desde empresarios y profesores hasta un rapero y un veterinario. En total, la Justicia Electoral recibió 13 candidaturas presidenciales, dentro de unas elecciones generales que movilizarán a más de 158 millones de electores.

La multiplicidad de candidaturas contrasta con la concentración que muestran las encuestas. Lula y Flávio Bolsonaro parten como los grandes protagonistas, mientras los demás aspirantes intentarán romper la polarización y convertirse en una alternativa capaz de forzar una reconfiguración de la carrera. La reducida proporción de indecisos y las diferencias regionales —con Lula especialmente fuerte en el nordeste— serán factores decisivos durante las próximas semanas.

Las elecciones del 4 de octubre no decidirán únicamente la Presidencia. Los brasileños elegirán también gobernadores, senadores y diputados federales y estatales, en una renovación de gran parte de la estructura política del país. Si ningún aspirante presidencial consigue más de la mitad de los votos válidos, Lula, Bolsonaro o quienes consigan avanzar deberán disputar una segunda vuelta el 25 de octubre.

La campaña comienza así con una paradoja: Brasil tiene 13 candidatos, pero por ahora parece encaminado hacia otro duelo entre lulismo y bolsonarismo, aunque esta vez Jair Bolsonaro observa la batalla desde fuera y es su hijo Flávio quien intenta heredar su electorado. Las próximas semanas mostrarán si alguno de los once candidatos restantes consigue romper esa lógica o si el país volverá a decidir su futuro entre los dos grandes polos que han dominado su política reciente.

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