El saldo de los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela continúa en aumento. Las autoridades elevaron este jueves a 2,595 el número de fallecidos, mientras que más de 12,400 personas permanecen heridas, en una tragedia que mantiene a miles de rescatistas desplegados entre edificios colapsados y comunidades destruidas, especialmente en el estado de La Guaira, una de las zonas más afectadas por el desastre.
Los equipos de emergencia continúan con las labores de búsqueda y remoción de escombros, aunque el paso de los días reduce las posibilidades de encontrar nuevos sobrevivientes. A ello se suman las dificultades provocadas por las réplicas, la inestabilidad de numerosas estructuras y la magnitud de los daños, factores que han complicado las operaciones de rescate y la atención de miles de damnificados.
En medio de la tragedia, el rescate de Hernán Gil se convirtió en el principal símbolo de esperanza para el país. El vigilante de 43 años fue localizado y extraído con vida tras permanecer ocho días atrapado bajo más de 140 toneladas de escombros del edificio donde trabajaba en La Guaira. Durante el operativo, rescatistas de varios países lograron mantenerlo con vida suministrándole agua, alimentos y asistencia médica a través de un estrecho conducto, hasta completar una compleja extracción que movilizó a más de un centenar de especialistas internacionales.
Mientras las autoridades mantienen el estado de emergencia y avanzan en la identificación de las víctimas, organismos humanitarios advierten que la prioridad comienza a trasladarse hacia la atención de los sobrevivientes y la reconstrucción de las zonas devastadas. No obstante, las labores de búsqueda continúan en estructuras de alto riesgo ante la posibilidad de hallar personas con vida, un escenario que el caso de Hernán Gil demostró que aún es posible pese al tiempo transcurrido desde la catástrofe.

