Ataque a mayor campo de gas dispara precios y tensión global

El conflicto en Oriente Próximo escaló a un nuevo nivel tras la denuncia de Irán de un ataque de Estados Unidos e Israel contra el yacimiento South Pars, el mayor campo de gas natural del mundo, lo que provocó un fuerte repunte del petróleo y el gas en los mercados internacionales.

Según autoridades iraníes, el bombardeo impactó infraestructura clave en el complejo energético, provocando incendios y la paralización parcial de operaciones en una instalación que es vital para el suministro interno del país.

La reacción de los mercados fue inmediata: el crudo superó los 109-110 dólares por barril, mientras el gas registró alzas significativas, ante el temor de una interrupción del suministro energético global.

El ataque marca un punto de inflexión en la guerra, al tratarse del primer golpe directo contra infraestructura energética estratégica, lo que amplía el conflicto del terreno militar al económico.

Teherán no tardó en responder. La Guardia Revolucionaria advirtió que instalaciones energéticas en el Golfo serán objetivos directos, incluyendo infraestructuras en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, mientras autoridades iraníes emitieron alertas ante posibles ataques en las próximas horas.

El gobierno calificó el bombardeo como una “guerra económica total”, dejando claro que la respuesta no se limitará al ámbito militar.

El yacimiento South Pars, compartido con Qatar, es el mayor reservorio de gas del planeta y uno de los pilares del sistema energético regional. Su afectación ha encendido alarmas internacionales por el riesgo de una crisis de suministro y una escalada prolongada de precios.

Más allá del impacto inmediato, el episodio deja una señal clara: la guerra ha entrado en una fase donde la energía es objetivo central, con consecuencias que ya se sienten en la economía global y que podrían intensificarse en los próximos días.

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