El periodista guatemalteco Carlos Humberto Cal Ical fue asesinado a balazos la noche del 26 de abril en el departamento de Alta Verapaz, en un hecho que vuelve a colocar en el centro del debate la seguridad para el ejercicio del periodismo en el interior del país.
El ataque ocurrió en una ruta hacia San Cristóbal Verapaz, donde el comunicador fue interceptado por sujetos armados mientras se dirigía a su vivienda; cuerpos de socorro confirmaron que falleció en el lugar tras recibir múltiples impactos de bala.
Cal Ical, conocido como “Chino” y miembro activo de la Asociación de Periodistas y Comunicadores Sociales de Alta Verapaz, fue víctima de un ataque directo con arma de fuego, según reportes del gremio y medios locales.
Organizaciones de prensa condenaron el crimen y exigieron una investigación exhaustiva, señalando que el hecho no se produce de forma aislada, sino en un contexto de incremento de amenazas e intimidaciones contra comunicadores en la región, especialmente en coberturas vinculadas a conflictos sociales y ambientales; en ese marco, la APC-AV emitió un comunicado en el que condenó enérgicamente el asesinato y exigió justicia y el esclarecimiento inmediato del crimen.
El Gobierno de Guatemala también rechazó el asesinato y aseguró que se dará seguimiento a las pesquisas para identificar a los responsables, mientras que el gremio periodístico insiste en la necesidad de garantías reales de protección para quienes ejercen la labor informativa fuera de la capital.
El caso se suma a una serie de agresiones contra periodistas en el país, donde históricamente el ejercicio del oficio en departamentos ha implicado mayores riesgos, evidenciando una brecha persistente en condiciones de seguridad y acceso a justicia para la prensa local.

