El Gobierno de Bernardo Arévalo sufrió otro revés político en el Congreso al no conseguir respaldo para el nuevo subsidio a los combustibles que el propio presidente anunció como parte de su respuesta al estado de emergencia. La propuesta llegó a la Instancia de Jefes de Bloque sin los apoyos necesarios y con una dificultad adicional: diputados de distintas bancadas consideran que el Ejecutivo no ha demostrado con claridad los resultados del subsidio anterior.
La reunión del lunes debía servir precisamente para despejar esas dudas. Funcionarios de Energía y Minas, Economía, Finanzas y la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) acudieron al Legislativo para exponer los resultados de la ayuda aplicada meses atrás y defender una nueva intervención. Sin embargo, solo el ministro de Energía y Minas, Erwin Barrios, acudió personalmente; Economía y Finanzas delegaron en viceministros y la SAT envió al intendente de Recaudación.
La exposición terminó profundizando las dudas. Los diputados cuestionaron que el informe no fuera entregado previamente por escrito y señalaron que los datos presentados no permiten establecer claramente cómo fueron utilizados los recursos del primer subsidio ni cuál fue el beneficio concreto para la población. Las explicaciones fueron calificadas por legisladores como “escuetas” y “pobres”, precisamente cuando el Gobierno busca autorización política para repetir la fórmula.
También generó rechazo la afirmación oficial de que el episodio anterior no produjo un impacto inflacionario. Diputados señalaron que el aumento de los precios de alimentos y productos de la canasta básica es perceptible para los consumidores y exigieron que las conclusiones del Ejecutivo sean entregadas por escrito para poder contrastarlas. Incluso Cabal, que anteriormente acompañó distintas iniciativas oficialistas, adelantó que no respaldará un segundo subsidio.
El revés cobra mayor dimensión porque Arévalo anunció personalmente la nueva medida como una de las respuestas de su Gobierno ante el encarecimiento de los combustibles. La propuesta contempla Q12 por galón de diésel y Q3 para la gasolina Regular, pero el Ejecutivo llegó al Congreso sin haber asegurado los votos y sin conseguir disipar las dudas sobre la efectividad de la intervención anterior. Vamos, VIVA, VOS y Cabal impulsan en cambio reducciones temporales de impuestos, una alternativa que también reclaman sectores de taxistas.
Sin respaldo suficiente para el subsidio ni consenso sobre la vía tributaria, el Congreso llega a este martes sin una respuesta acordada al incremento de los combustibles. Esto no significa que el asunto esté cerrado: alguna propuesta todavía podría ser llevada al pleno mediante una moción privilegiada si durante la jornada consigue los apoyos necesarios.
La falta de definición coincide, además, con cierto alivio en los mercados internacionales, donde el petróleo registró el lunes una fuerte caída ante las expectativas de avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Mientras ese movimiento podría reducir gradualmente la presión sobre los precios locales si se mantiene, el Gobierno queda nuevamente desgastado en el Congreso: anunció una respuesta desde la Presidencia, pero no construyó previamente el respaldo político ni logró presentar resultados del primer subsidio capaces de convencer a los diputados de repetirlo.

