Argentina venció 2-1 a Inglaterra en una semifinal intensa y cargada de tensión, y avanzó a la final del Mundial 2026, donde enfrentará a España el próximo domingo. La vigente campeona tuvo que remontar un partido que se le había complicado tras el gol inglés, pero reaccionó en los minutos finales con mayor dominio, insistencia ofensiva y una intervención decisiva de Lionel Messi.
El encuentro disputado en Atlanta comenzó con constantes faltas, discusiones y escasas ocasiones claras. Durante la primera parte, ambos equipos privilegiaron el contacto físico y la interrupción del juego, en un partido condicionado por la histórica rivalidad entre las dos selecciones. Argentina tuvo dificultades para conectar en ataque y Messi permaneció bien controlado durante buena parte del compromiso.
Inglaterra abrió el marcador en el segundo tiempo por medio de Anthony Gordon, quien aprovechó una acción dentro del área para superar a Emiliano Martínez. Tras la ventaja, el conjunto inglés retrocedió sus líneas y apostó por conservar el resultado, mientras Argentina incrementó la presión, tomó el control del balón y comenzó a generar oportunidades con mayor frecuencia.
La reacción argentina estuvo marcada por el creciente protagonismo de Messi. El capitán comenzó a encontrar espacios entre las líneas inglesas, participó en las principales aproximaciones y generó una clara ocasión con un centro preciso que obligó a Jordan Pickford a realizar una de las mejores atajadas del encuentro. Su influencia aumentó conforme Inglaterra cedía terreno y Argentina acumulaba jugadores cerca del área rival.
A cinco minutos del final, Enzo Fernández marcó el empate después de una jugada en la que Messi atrajo la marca de varios defensores y facilitó el espacio para la definición. Cuando el partido parecía encaminado a la prórroga, el capitán argentino volvió a aparecer con un centro preciso ejecutado con la pierna derecha, que Lautaro Martínez convirtió en el gol de la victoria.
La remontada confirmó la capacidad de supervivencia de Argentina, que pasó de una actuación discreta durante buena parte del partido a dominar claramente el tramo final. Según las estadísticas del encuentro, la selección sudamericana tuvo mayor posesión, más ataques, más remates y una presencia ofensiva muy superior a la inglesa, que terminó pagando su decisión de defender una ventaja mínima.
Messi, a sus 39 años, volvió a ser determinante en una instancia decisiva. Aunque no anotó, su conducción, visión y asistencia en el gol definitivo sostuvieron la reacción argentina y lo mantienen en carrera por conquistar una segunda Copa del Mundo consecutiva, un logro que ampliaría todavía más su legado con la selección.
Argentina se enfrentará ahora a España, que eliminó 2-0 a Francia en la otra semifinal. La final se disputará el domingo 19 de julio, mientras Inglaterra jugará contra Francia por el tercer puesto un día antes.

