Temor a crisis alimentaria

La guerra contra Irán podría provocar una crisis alimentaria internacional si el conflicto continúa afectando el comercio marítimo en el golfo Pérsico, especialmente en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte de energía y mercancías del mundo.

Desde el inicio de la ofensiva militar, el tránsito de barcos por ese paso marítimo se ha reducido notablemente. Antes del conflicto transitaban cerca de 100 buques diarios, pero ahora solo una parte de ese tráfico logra cruzarlo debido al riesgo de ataques y a la creciente inseguridad en la zona.

Una interrupción prolongada del comercio en ese corredor podría encarecer productos básicos como trigo, arroz, aceite vegetal y alimentos para animales, además de afectar el transporte de combustibles y fertilizantes.

Los efectos del conflicto ya comienzan a sentirse en los mercados internacionales. El precio del petróleo ha superado los 100 dólares por barril, lo que eleva los costos del transporte, los fertilizantes y la producción agrícola, presionando al alza los precios de granos como trigo, maíz y soja.

Este escenario se suma a tensiones previas en el sistema alimentario mundial. La guerra entre Rusia y Ucrania ya había alterado el mercado de fertilizantes, debido a que Rusia es uno de los principales exportadores de estos insumos agrícolas. Las restricciones comerciales y sanciones derivadas del conflicto elevaron los costos de producción agrícola en numerosos países.

Para países importadores de combustibles y granos, como Guatemala, estos incrementos suelen trasladarse al costo del transporte y a la producción de alimentos, lo que puede impactar en el precio de productos básicos como pan, maíz, carne y alimentos para animales.

En ese contexto, analistas advierten que una escalada prolongada del conflicto en Oriente Próximo podría agravar las tensiones en los mercados agrícolas y aumentar el riesgo de alzas en los precios de los alimentos a nivel mundial.

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