Estados Unidos inició una investigación comercial contra 60 economías del mundo, incluida Guatemala, para determinar si los gobiernos extranjeros han tomado medidas suficientes para impedir la importación de productos fabricados con trabajo forzoso.
La pesquisa fue anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y se desarrolla bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta legal que permite a Washington investigar prácticas comerciales que considere injustificadas o discriminatorias y que puedan afectar a sus empresas o trabajadores.
Según el gobierno estadounidense, la investigación busca determinar si los países incluidos aplican y hacen cumplir de forma efectiva prohibiciones contra bienes producidos con trabajo forzado, ya que la falta de controles puede generar ventajas artificiales en los costos de producción y afectar la competencia internacional.
Entre los países bajo análisis figuran Guatemala, México, Colombia, Brasil, Argentina, China, India, Japón, Corea del Sur, la Unión Europea y el Reino Unido, además de economías de Asia, Medio Oriente y África.
La medida también alcanza a 18 países de América Latina y el Caribe, entre ellos Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Perú, Uruguay y Venezuela, lo que refleja el alcance regional de la investigación.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, señaló que durante años trabajadores y empresas de Estados Unidos han tenido que competir con productores extranjeros que se benefician de costos reducidos derivados del trabajo forzoso, una práctica que calificó como una distorsión del comercio global.
La investigación abrirá un proceso formal que incluye consultas con los gobiernos involucrados, recepción de comentarios escritos y audiencias públicas previstas para finales de abril en Washington.
Si las conclusiones determinan que los países investigados no aplican medidas suficientes para prevenir el comercio de productos elaborados bajo condiciones de trabajo forzoso, Estados Unidos podría imponer aranceles, restricciones comerciales u otras medidas correctivas a las importaciones provenientes de esas economías.
El anuncio se produce en un contexto de mayor presión de Washington para reforzar estándares laborales en las cadenas globales de suministro, particularmente en sectores como textiles, agricultura, minería y manufactura, donde organismos internacionales han advertido sobre la persistencia de prácticas de explotación laboral en distintos países.

