Bélgica refuerza seguridad ante ola de tiroteos narco en Bruselas

El Gobierno de Bélgica anunció un refuerzo federal de la seguridad en Bruselas tras una nueva ola de tiroteos presuntamente vinculados con el narcotráfico. La capital registró seis ataques armados en cuatro días y acumula alrededor de 65 incidentes con armas de fuego desde comienzos de 2026, según los reportes divulgados.

El ministro del Interior, Bernard Quintin, calificó la situación como una “emergencia nacional” y pidió convertir la lucha contra el crimen organizado en una prioridad para todos los niveles de gobierno. La expresión describe la gravedad política y operativa de la crisis, aunque las autoridades no han informado sobre la declaración de un estado de emergencia formal con suspensión de garantías.

Entre las medidas anunciadas figuran el despliegue de personal federal adicional, el fortalecimiento de las unidades especiales y el aumento de recursos para la Policía Judicial Federal de Bruselas. Las acciones se concentrarán especialmente en Anderlecht, Saint-Gilles y Molenbeek, distritos afectados por disputas entre redes criminales dedicadas al tráfico de drogas.

La escalada llevó al Gobierno regional a convocar al Consejo de Seguridad de Bruselas, con la participación de Quintin, el fiscal Julien Moinil, la comisionada nacional antidrogas Ine Van Wymersch, alcaldes y representantes policiales. El objetivo es mejorar la coordinación, ampliar la presencia en las calles y establecer una respuesta que no dependa únicamente de operativos temporales.

Durante 2025 se registraron 101 tiroteos en Bruselas, con ocho muertos y 43 heridos. En los primeros siete meses de 2026, la Policía Federal había contabilizado 57 incidentes, dos fallecidos y 21 lesionados, antes de la nueva sucesión de ataques que incrementó la presión sobre las autoridades.

El Gobierno regional reservó 68 millones de euros para seguridad y prevención, además de prever el nombramiento de un comisionado regional contra las drogas. Las autoridades también buscan fortalecer la cooperación entre municipios y atacar las finanzas de las organizaciones que utilizan comercios, propiedades y servicios digitales para almacenar drogas, armas y dinero.

La violencia refleja un problema que trasciende a Bruselas: Bélgica se ha convertido en un punto estratégico para el ingreso de cocaína a Europa, principalmente a través del puerto de Amberes. El refuerzo policial puede contener los episodios inmediatos, pero una respuesta sostenible requerirá desarticular las redes financieras, combatir la corrupción y atender las condiciones sociales que facilitan el reclutamiento de jóvenes por el crimen organizado.

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