La exposición “Exilios, memorias y retornos”, del filólogo, lingüista y artista guatemalteco Antonio Leoni de León, llegó a Quetzaltenango con una propuesta que entrelaza fotografía, poesía, lenguaje y memoria para explorar algunas de las experiencias más universales y, al mismo tiempo, íntimas del ser humano: partir, recordar y regresar. La muestra fue inaugurada en el Centro Cultural Efraín Recinos, donde permanecerá abierta al público hasta el 4 de septiembre.
La propuesta construye su lenguaje visual a partir de documentos vinculados con la filología y la lingüística, intervenidos simbólicamente por quitapenas guatemaltecos fotografiados mediante complejas técnicas de macrofotografía. Estas pequeñas figuras tradicionales aparecen alternativamente como protagonistas y silenciosos observadores de las historias representadas, convirtiéndose en un hilo conductor entre el desarraigo, la identidad, los recuerdos y aquellos lugares —físicos o emocionales— a los que una persona termina regresando.
Leoni, guatemalteco de nacimiento y académico de la Universidad de Costa Rica, ha desarrollado buena parte de su trayectoria entre distintos países y lenguas, una experiencia que atraviesa inevitablemente el concepto de la exposición. Las obras incorporan textos en español, francés y esperanto, reflejo de diferentes etapas de su recorrido personal y académico. La fotografía deja así de funcionar únicamente como imagen para dialogar con las palabras, los documentos y las múltiples maneras en que el idioma conserva la memoria.
Quetzaltenango constituye la segunda parada guatemalteca de la exposición, presentada previamente en febrero en el Colegio Mayor Santo Tomás de Aquino, en Antigua Guatemala. Para esta nueva etapa, la colección incorpora seis obras adicionales y textos de la escritora costarricense Alejandra Suárez Arias, mientras el catálogo cuenta con un prólogo del fotógrafo suizo Youri Mengon, quien también colaboró con Leoni en una de las piezas incluidas en la muestra.
El traslado de la exposición hacia Quetzaltenango adquiere además una dimensión particular por la profunda tradición cultural de la ciudad. En ese escenario, el exilio deja de entenderse solamente como distancia geográfica y aparece también como experiencia interior: aquello que se abandona, lo que permanece adherido a la memoria y lo que cambia cuando finalmente se produce el retorno. Las obras invitan precisamente a recorrer ese territorio ambiguo donde documentos, recuerdos e identidades se encuentran.
“Exilios, memorias y retornos” permanecerá abierta hasta el 4 de septiembre en el Centro Cultural Efraín Recinos de Quetzaltenango. Más que una exposición estrictamente fotográfica, la propuesta plantea un diálogo entre disciplinas y experiencias personales, utilizando las imágenes y las palabras para abordar una pregunta que atraviesa generaciones y fronteras: qué conservamos del lugar que dejamos atrás y qué parte de nosotros consigue realmente regresar.

