La Comisión de Postulación abrió este jueves la convocatoria para quienes aspiren a dirigir la Contraloría General de Cuentas (CGC) durante el período 2026-2030, dando paso a una de las renovaciones institucionales de mayor peso antes de las elecciones generales de 2027. Los interesados tendrán un margen reducido para presentar sus expedientes en la Universidad Rafael Landívar, sede de la postuladora, que posteriormente deberá depurar y evaluar las candidaturas hasta conformar una nómina de seis nombres que será enviada al Congreso para la elección definitiva.
La recepción de documentación comenzará el viernes 21 de agosto y se extenderá hasta el martes 25, con cuatro días efectivos habilitados para completar el trámite. De acuerdo con la convocatoria, los aspirantes deberán ser guatemaltecos, mayores de 40 años y contadores públicos y auditores, además de acreditar reconocida honorabilidad y prestigio profesional. También deberán encontrarse en pleno goce de sus derechos ciudadanos, no tener juicio pendiente en materia de cuentas y demostrar al menos diez años de ejercicio profesional.
Uno de los primeros debates decisivos llegará con la tabla de gradación. El presidente de la Comisión y rector de la Universidad Rafael Landívar, Miquel Cortés, propondrá establecer en 75 puntos la calificación mínima para que un aspirante pueda ser considerado al momento de integrar la nómina final. La propuesta todavía deberá ser discutida y aprobada por los 27 comisionados, que tienen previsto trabajar la tabla este viernes. Cortés ha defendido que la evaluación sea exigente y se concentre en méritos académicos y profesionales, evitando asignar puntuación a condiciones que constituyen requisitos obligatorios para participar.
La discusión sobre los 75 puntos tiene un antecedente directo. En la elección de contralor de 2022 también se planteó una línea de corte de 75 puntos, pero la propuesta no fue aprobada y la Comisión terminó acordando que los 12 aspirantes mejor calificados pasaran a la fase de votación para integrar la nómina. La diferencia no es menor: una nota mínima establece de antemano un estándar que todos los candidatos deben superar, mientras seleccionar simplemente a quienes obtengan los mejores resultados puede permitir que lleguen a la votación aspirantes con calificaciones relativamente bajas si el desempeño general de los participantes es reducido.
El calendario obliga a la postuladora a resolver esa discusión con rapidez. Después de verificar requisitos se abrirán las etapas de descargos, señalamientos, entrevistas y evaluación hasta reducir el universo de aspirantes a seis candidatos que deberán ser remitidos al Congreso antes del 22 de septiembre. El Legislativo tendrá entonces la decisión definitiva sobre quién dirigirá la CGC durante los próximos cuatro años, aunque la calidad de las opciones que reciban los diputados dependerá en buena medida de los filtros que establezca previamente la Comisión.
La elección tiene especial trascendencia porque el próximo contralor fiscalizará el uso de los recursos públicos durante las elecciones generales de 2027 y buena parte de la siguiente administración. Por ello, el debate sobre los 75 puntos no constituye únicamente una discusión metodológica. Una línea de corte exigente puede reducir el margen para que perfiles con méritos insuficientes alcancen la fase final, pero su efectividad dependerá también de cómo se distribuyan los cien puntos y de que los criterios sean aplicados uniformemente. La verdadera prueba para la postuladora será conseguir que la calificación funcione como un filtro de capacidad e idoneidad y no como un mecanismo susceptible de acomodarse a determinados candidatos.

