Ucrania paraliza una importante refinería rusa

Un ataque ucraniano con drones dejó completamente fuera de servicio la refinería de Orsk, situada en la región rusa de Oremburgo, cerca de la frontera con Kazajistán. La instalación podría permanecer paralizada durante al menos seis meses debido a la magnitud de los daños, convirtiéndose en uno de los golpes más importantes de las últimas semanas contra la infraestructura energética rusa.

La refinería tiene capacidad para procesar alrededor de 6 millones de toneladas de petróleo al año, equivalentes a unos 115 mil barriles diarios, y produce gasolina, diésel, combustible de aviación y otros derivados. Las reparaciones podrían prolongarse debido a las dificultades para conseguir determinados equipos y componentes importados afectados por las sanciones occidentales.

Las consecuencias ya comienzan a sentirse en la región. Las autoridades de Oremburgo introdujeron restricciones al suministro de combustible, mientras los servicios de emergencia y otros sectores esenciales reciben prioridad. Solo alrededor del 80% de las 287 estaciones de servicio de la región permanecían operativas después del ataque.

El golpe contra Orsk forma parte de una ofensiva ucraniana cada vez más intensa contra el sector energético ruso. Kiev ha atacado durante los últimos meses refinerías, depósitos e instalaciones situadas a gran distancia de la frontera, con el objetivo de reducir la capacidad de producción de combustibles y aumentar el costo económico de la guerra para Moscú.

La estrategia comienza a generar un efecto acumulativo. Otras importantes refinerías rusas han sufrido interrupciones o reducciones de producción, mientras determinadas regiones enfrentan problemas de disponibilidad de gasolina y diésel. Rusia se ve obligada simultáneamente a reparar instalaciones dañadas y reforzar la protección de una extensa red energética distribuida por buena parte de su territorio.

Los ataques contra la infraestructura energética se producen en ambas direcciones. Rusia continúa golpeando instalaciones eléctricas y logísticas ucranianas y este jueves atacó el puerto estratégico de Izmail, sobre el Danubio, provocando daños y cortes de electricidad.

La paralización de Orsk no compromete por sí sola la enorme industria petrolera rusa, pero aumenta la presión sobre su capacidad de refinación y abastecimiento interno. Su impacto dependerá ahora de cuánto duren las reparaciones y de si Ucrania consigue mantener una campaña sostenida contra otras instalaciones, consolidando al sector energético como uno de los principales frentes económicos de la guerra.

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