Colombia romperá relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua

El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que, a partir del 7 de agosto, cuando asuma el cargo, su gobierno romperá relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua, al considerar que ambos países son “tiranías”. La decisión forma parte de una amplia reestructuración de la política exterior colombiana, que también contempla el cierre de 14 embajadas, cerca de 15 consulados y la suspensión de la apertura de una misión diplomática en Palestina.

Durante una alocución difundida en redes sociales, De la Espriella afirmó que su administración no mantendrá vínculos diplomáticos con los gobiernos de Daniel Ortega y Miguel Díaz-Canel. Además, anunció el cierre de las embajadas de Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Chequia, Etiopía, Ghana, Haití, Hungría, Malasia, Rumanía, Senegal y Sudáfrica, así como las de Cuba y Nicaragua. Precisó que, salvo en estos dos últimos casos, Colombia continuará atendiendo esos países mediante representaciones concurrentes desde otras sedes diplomáticas, como parte de un proceso de reorganización del servicio exterior.

La decisión, explicó el mandatario electo, responde principalmente a criterios financieros. Sostuvo que Colombia necesita una diplomacia “moderna, eficiente y al servicio de los intereses nacionales, no de la politiquería y de la burocracia”, por lo que consideró insostenible mantener una estructura diplomática que, a su juicio, genera altos costos sin resultados concretos para el país. En ese sentido, aseguró que los recursos obtenidos con el cierre de embajadas y consulados serán redirigidos a áreas prioritarias como Seguridad, Salud, Educación e Infraestructura, con el propósito de fortalecer la inversión pública y ampliar las oportunidades para la población más vulnerable.

La reorganización también contempla la unificación de algunas representaciones diplomáticas que, según De la Espriella, duplican funciones, como las embajadas ante Francia y la Unesco, así como las de Italia y la FAO. Además, anunció una auditoría técnica del servicio exterior durante los primeros cien días de gobierno para evaluar la continuidad de otras misiones diplomáticas.

La ruptura con Cuba y Nicaragua marca un giro respecto a la política exterior del presidente saliente, Gustavo Petro, quien impulsó el restablecimiento y fortalecimiento de las relaciones con ambos países. El anuncio también se produce en un contexto de creciente tensión regional tras la decisión del gobierno de Daniel Ortega de eliminar las elecciones en Nicaragua, una medida que ha provocado fuertes cuestionamientos internacionales. Con ello, el próximo gobierno colombiano anticipa un cambio de rumbo en su política exterior, combinando un ajuste del aparato diplomático con una postura más firme frente a regímenes que considera autoritarios.

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