Los rebeldes hutíes de Yemen cumplieron la amenaza lanzada días atrás y reivindicaron un ataque con misiles y drones contra dos petroleros saudíes que navegaban por el mar Rojo, en lo que representa una nueva escalada del conflicto en Oriente Medio. La ofensiva marca el inicio del bloqueo naval declarado por el grupo contra Arabia Saudí y aumenta la incertidumbre sobre una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
El portavoz militar hutí informó que la operación estuvo dirigida contra los buques Encelia y Layla, a los que acusó de violar el bloqueo marítimo impuesto por el movimiento. Arabia Saudí confirmó que el petrolero Encelia, propiedad de una empresa saudí, fue alcanzado por un ataque que provocó un incendio en la proa, aunque indicó que la tripulación fue rescatada y que no se registró un desastre ambiental.
La respuesta de Donald Trump fue inmediata. El presidente estadounidense responsabilizó directamente a Irán por las acciones de los hutíes y advirtió que, si los ataques continúan, tanto Teherán como el grupo rebelde enfrentarán un “severo castigo militar”. Además, anunció que cualquier daño causado a embarcaciones comerciales podrá ser compensado con fondos iraníes bajo control de Estados Unidos, en una nueva muestra del endurecimiento de la postura de Washington frente al conflicto.
El ataque también tuvo un impacto inmediato en los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent superó los 100 dólares por barril, tras registrar un incremento superior al 6 %, impulsado por el temor a interrupciones en el suministro energético mundial. Analistas advierten que, si persisten los ataques en el mar Rojo y continúan las restricciones en el estrecho de Ormuz, el crudo podría alcanzar los 120 dólares por barril en las próximas semanas.
La preocupación internacional radica en que el mar Rojo y el estrecho de Bab el Mandeb constituyen una vía estratégica para el transporte de millones de barriles de petróleo cada día. Un bloqueo efectivo obligaría a desviar los buques alrededor del continente africano, incrementando los tiempos de navegación, los costos logísticos y la presión sobre los precios de la energía y de numerosos productos a nivel global.
La ofensiva hutí abre un nuevo frente en la confrontación entre Estados Unidos e Irán y agrava la inestabilidad en Oriente Medio. Mientras Washington intensifica su campaña militar contra objetivos iraníes y el Congreso estadounidense debate el alcance de esa intervención, la expansión del conflicto amenaza con afectar no solo la seguridad regional, sino también el comercio marítimo y la economía mundial en un momento de creciente incertidumbre.

