Alza de combustibles desata bloqueos y amenaza aumento al pasaje

Los precios de los combustibles registraron un nuevo incremento esta semana en Guatemala, acumulando seis alzas durante julio tras la finalización del subsidio estatal el pasado 2 de julio. El nuevo ajuste mantiene la tendencia alcista impulsada por el encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales y por el impacto de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.

Con el incremento, la gasolina regular se cotiza entre Q40.07 y Q40.09 por galón, la gasolina superior entre Q41.07 y Q41.09, mientras que el diésel alcanzó entre Q42.27 y Q42.29, convirtiéndose en el derivado con el mayor incremento.

El caso más significativo es el del diésel. En la última semana en que estuvo vigente el subsidio estatal, entre el 30 de junio y el 6 de julio, su precio era de Q27.29 por galón. Apenas tres semanas después supera los Q42 por galón, un incremento de aproximadamente Q15, lo que representa uno de los aumentos más acelerados registrados en los últimos años.

El nuevo ajuste ocurre en medio de la incertidumbre provocada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ha elevado las cotizaciones internacionales del petróleo y mantiene presión sobre los mercados energéticos. Ese escenario internacional continúa trasladándose directamente al bolsillo de los consumidores guatemaltecos.

El impacto ya comenzó a sentirse en las calles. Este martes, taxistas bloquearon la calzada Roosevelt para exigir medidas ante el incremento sostenido de los combustibles, al advertir que el aumento de los costos de operación amenaza la rentabilidad de su actividad y afecta directamente a miles de trabajadores del transporte.

A la protesta se sumó la advertencia de los gremios del transporte, que consideran prácticamente inevitable un incremento en la tarifa del pasaje si continúa el alza de los combustibles. Los representantes del sector solicitaron al Gobierno evaluar mecanismos de compensación, como un subsidio temporal, y abrir una mesa de diálogo para evitar que el aumento de los costos recaiga por completo sobre los usuarios.

El nuevo escenario también reavivó el debate sobre la decisión del Gobierno de eliminar los subsidios a los combustibles. Diversos sectores del transporte, analistas y representantes empresariales sostienen que la medida coincidió con un contexto internacional de creciente incertidumbre, cuando las tensiones geopolíticas ya anticipaban un repunte en los precios del petróleo. A su juicio, la eliminación del apoyo estatal dejó al país con un menor margen para amortiguar el impacto sobre los consumidores y aceleró el traslado de los incrementos al costo del transporte, los alimentos y otros bienes esenciales.

Mientras el Ejecutivo ha defendido que los subsidios eran fiscalmente insostenibles y que los precios internos deben responder a las condiciones del mercado internacional, los sectores afectados cuestionan que no se haya implementado una estrategia de transición o medidas de contingencia frente a un escenario geopolítico que hoy continúa presionando al alza los combustibles y, con ello, el costo de vida de los guatemaltecos. Con seis incrementos registrados durante julio y los precios en máximos de los últimos meses, crece la preocupación de transportistas, comerciantes y consumidores por el efecto que el encarecimiento de los combustibles tendrá sobre la inflación, el transporte público y el precio de los productos de la canasta básica.

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