El presidente de Argentina, Javier Milei, confirmó que no viajará a Estados Unidos para presenciar la final del Mundial 2026 entre Argentina y España y seguirá el encuentro desde la Quinta de Olivos, la residencia oficial de la Presidencia. La decisión responde a una cábala que ha mantenido durante toda la Copa del Mundo y que, según el mandatario, no piensa romper.
Consultado el jueves sobre la posibilidad de viajar a Nueva Jersey para asistir al partido del domingo junto a su estrecho aliado, el presidente estadounidense Donald Trump, y al titular de la FIFA, Gianni Infantino, Milei respondió de forma tajante: “De ninguna manera”. “Voy a seguir viendo los partidos desde Olivos como el primer día”, declaró a la emisora bonaerense El Observador.
En un intento por contribuir simbólicamente a que la selección argentina conquiste su segundo título mundial consecutivo, Milei aseguró que también utilizará la misma chaqueta gruesa que ha vestido durante las victorias anteriores de la Albiceleste. El mandatario considera que mantener intacta esa rutina puede ayudar a conservar la buena fortuna del equipo.
Las supersticiones forman parte del futbol en numerosos países, donde aficionados y jugadores repiten rituales que creen capaces de atraer la buena suerte o perjudicar a los rivales. Sin embargo, en América Latina, y especialmente en Argentina, las llamadas “cábalas” tienen un peso particular, reflejo de la intensidad con la que el país sigue a su selección.
Con esta decisión, Milei mantiene la línea adoptada por los expresidentes Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, quienes tampoco viajaron a las finales mundialistas de Catar 2022 y Brasil 2014, respectivamente, y siguieron los encuentros desde Argentina.
Mientras Milei verá el partido desde Buenos Aires, Trump e Infantino estarán entre las figuras esperadas en el MetLife Stadium. En caso de que Argentina conquiste su cuarta Copa del Mundo, el mandatario reiteró que la Casa Rosada estará disponible para recibir al plantel y acompañar los festejos, aunque dejó claro que no romperá su cábala antes del encuentro decisivo.

