El director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terrance Cole, endureció el tono de Washington hacia México al asegurar que existe una “peligrosa conexión” entre los cárteles del narcotráfico y el Gobierno mexicano, llegando a afirmar que ambas estructuras son “inseparables”. Las declaraciones fueron pronunciadas durante la Cumbre por una América Libre de Fentanilo, celebrada en Orlando, Florida, y añaden un nuevo foco de tensión a la relación bilateral.
Durante la inauguración del encuentro, Cole afirmó que la DEA utilizará “todo el peso de la agencia” para combatir a los cárteles, sus redes financieras, distribuidores y proveedores de precursores químicos, incluyendo —según sostuvo— la conexión que atribuye entre esas organizaciones criminales y el Estado mexicano. El funcionario aseguró que esa relación constituye la máxima prioridad de la agencia en la lucha contra el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.
Las declaraciones se producen en un momento de creciente fricción diplomática. En los últimos meses, Washington ha solicitado la extradición de varios funcionarios de Sinaloa, entre ellos el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con el narcotráfico. Paralelamente, continúan las diferencias entre ambos países por investigaciones relacionadas con el traslado del narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada a territorio estadounidense y por las denuncias de posibles operaciones de agencias estadounidenses en suelo mexicano.
El Gabinete de Seguridad de México rechazó las afirmaciones de la DEA y aseguró que carecen de sustento. En un comunicado, sostuvo que la estrategia de seguridad del Gobierno se basa en una política de cero impunidad, apoyada en labores de inteligencia, investigación y coordinación con las autoridades estatales. Además, destacó que desde el inicio de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum han sido detenidas más de 59 mil personas, decomisadas 498 toneladas de droga, incluidos 2,363 kilogramos y más de 5.5 millones de pastillas de fentanilo, así como desmantelados 2,627 laboratorios clandestinos para la elaboración de metanfetaminas.
La confrontación verbal refleja el endurecimiento de la política antidrogas de la administración del presidente Donald Trump, que ha colocado el combate al fentanilo y a los cárteles mexicanos entre sus principales prioridades de seguridad nacional. Al mismo tiempo, el Gobierno mexicano insiste en que la cooperación bilateral debe desarrollarse con respeto a la soberanía del país y rechaza las acusaciones que considera de carácter político.
El intercambio de señalamientos evidencia uno de los momentos más delicados en la relación entre ambos países en materia de seguridad. Mientras Washington aumenta la presión sobre las autoridades mexicanas para intensificar el combate contra las organizaciones criminales, el Gobierno de México busca contener el deterioro diplomático y defender la legitimidad de su estrategia frente al crimen organizado, en un contexto marcado por la crisis del fentanilo y la creciente cooperación —aunque también fricción— entre ambas naciones.

