Lo que comenzó como una afición infantil en Jalapa terminó convirtiéndose en una profesión con clientes en decenas de países. Edwin Alejandro Requena Canté, un artista guatemalteco de 24 años, ha logrado llevar sus retratos hiperrealistas a 36 países, impulsado por una técnica basada principalmente en lápices de colores y por el alcance que sus obras han conseguido en las redes sociales.
Requena comenzó a dibujar desde los tres años y desarrolló su técnica de manera progresiva hasta alcanzar un nivel de detalle que hace que muchos de sus retratos puedan confundirse, a primera vista, con fotografías. Su trabajo ha encontrado una vitrina especialmente poderosa en las figuras del deporte, con obras dedicadas a Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Pelé, además de deportistas guatemaltecos como Óscar Santis, Aaron Herrera y la campeona olímpica Adriana Ruano.
Uno de sus trabajos más llamativos es el retrato de Messi levantando la Copa del Mundo, una obra elaborada con crayones que requirió alrededor de 17 horas de trabajo. Su técnica utiliza papel especial y una combinación de lápices de colores de alta gama, aunque el valor de sus piezas no depende únicamente de los materiales, sino de un proceso minucioso de capas, tonalidades y detalles con el que busca reproducir expresiones, texturas y rasgos con precisión.
Las redes sociales han sido decisivas para romper las limitaciones geográficas que tradicionalmente enfrentan los artistas emergentes del interior del país. Requena ha construido una comunidad de más de 100 mil seguidores en TikTok, donde los videos sobre el proceso de elaboración de sus obras acumulan una amplia interacción. Esa exposición le permitió convertir la atención digital en pedidos reales y vender sus retratos a clientes fuera de Guatemala.
El recorrido del joven jalapaneco también muestra una transformación en la forma de comercializar el arte. Requena vive actualmente de los retratos que realiza y buena parte de sus compradores se encuentra en el extranjero, un modelo en el que la producción artística, las redes sociales y la venta internacional funcionan como partes de una misma actividad profesional. Su trabajo ha llegado a 36 países, una expansión poco habitual para un artista guatemalteco de su edad y desarrollada sin depender inicialmente de los circuitos tradicionales de galerías y exposiciones.
En medio de la atención mundial que genera el fútbol, Requena ha encontrado en sus protagonistas una puerta de entrada para mostrar una obra que no se limita al deporte. Su historia refleja cómo el talento surgido fuera de los principales centros culturales del país puede encontrar mercados internacionales cuando consigue combinar calidad técnica, constancia y visibilidad digital, aunque también deja una lectura sobre las escasas plataformas nacionales disponibles para jóvenes creadores que, con frecuencia, deben buscar primero reconocimiento y compradores fuera de Guatemala para convertir su trabajo en una profesión sostenible.

