Argentina estuvo al borde de la eliminación, sobrevivió a sus propios errores y terminó firmando una remontada memorable para vencer 3-2 a Egipto y avanzar a los cuartos de final del Mundial 2026. La Albiceleste llegó derrotada al tramo final del partido, pero Lionel Messi volvió a aparecer cuando el equipo parecía sin respuestas: asistió a Cristian Romero, marcó el empate y participó en una reacción que Enzo Fernández culminó en el minuto 92.
El partido había comenzado como una pesadilla para la vigente campeona del mundo. Ibrahim adelantó temprano a Egipto aprovechando un desajuste defensivo y Messi desperdició poco después un penalti que pudo cambiar el rumbo del encuentro. El capitán argentino remató con potencia, pero el guardameta Shobeir adivinó su intención y confirmó una noche que, durante buena parte del partido, parecía destinada a convertirse en una de las grandes sorpresas del torneo.
Argentina tuvo la pelota y acumuló llegadas, pero volvió a mostrar una fragilidad que se ha repetido durante este Mundial. El equipo de Lionel Scaloni ya no transmite la misma seguridad colectiva que sostuvo su camino hacia el título en Qatar y, cuando el partido se complica, su plan termina dependiendo demasiado de la inspiración de Messi. Julián Álvarez también tuvo una oportunidad clara, pero nuevamente Shobeir apareció para mantener la ventaja egipcia.
El golpe que pudo ser definitivo llegó cuando Ziko marcó el segundo tanto de Egipto tras una brillante transición conducida por Mohamed Salah y Hassan. Sin embargo, el VAR anuló la jugada al detectar una infracción previa sobre Lisandro Martínez en el inicio de la acción. Argentina seguía con vida, aunque el episodio volvió a dejar al descubierto sus dificultades para retroceder cuando pierde la pelota y la vulnerabilidad de una defensa expuesta por la necesidad de atacar.
Cuando el partido entró en sus minutos decisivos, Messi cambió la historia. Primero envió un centro preciso para que Cristian Romero marcara de cabeza y devolviera la esperanza a Argentina. Cuatro minutos después, el propio capitán encontró el empate con un disparo de zurda que tocó en el guardameta y en el travesaño antes de entrar, desatando una reacción emocional que transformó por completo un encuentro que parecía perdido.
Egipto, que durante gran parte del partido había estado cerca de protagonizar una de las mayores sorpresas del Mundial, terminó superado por la intensidad argentina. En el minuto 92, Julián Álvarez inició un contragolpe con un pase largo hacia Lautaro Martínez, quien envió el balón al área para la llegada de Enzo Fernández, autor del 3-2 que completó la remontada y clasificó a la Albiceleste entre las ocho mejores selecciones del torneo.
Argentina avanza a los cuartos de final después de una noche épica, pero también con advertencias difíciles de ignorar. La campeona sobrevivió gracias a su capacidad de reacción y al talento de Messi, aunque volvió a caminar demasiado cerca del abismo y a mostrar problemas defensivos y colectivos. El equipo estuvo prácticamente eliminado, pero Messi volvió a rescatarlo cuando la historia parecía escrita: Argentina sigue viva y su capitán también.

