Guatemala refuerza controles sanitarios sobre la leche cruda

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación reforzó los controles sobre la producción y almacenamiento de leche cruda en Guatemala mediante una nueva normativa que permitirá vigilar la presencia de residuos de medicamentos veterinarios, plaguicidas y otros contaminantes. El Acuerdo Ministerial 107-2026 introduce un sistema de vigilancia basado en riesgo y obliga a las salas de ordeño y centros de acopio con licencia sanitaria a someterse a procedimientos de muestreo y control.

La normativa, publicada en el Diario de Centro América, establece que el personal técnico del MAGA será responsable de tomar las muestras en los establecimientos sujetos a vigilancia. Posteriormente, los análisis serán realizados por laboratorios autorizados, con el objetivo de determinar si la leche contiene sustancias por encima de los límites permitidos y prevenir que productos contaminados lleguen a la cadena de consumo.

El nuevo sistema afecta directamente a propietarios, administradores y responsables de salas de ordeño y centros de acopio de leche cruda que operen con licencia sanitaria. Estos establecimientos deberán facilitar los procedimientos de inspección y muestreo establecidos por las autoridades, dentro de un modelo que pretende concentrar la vigilancia en los riesgos sanitarios vinculados con cada etapa de la producción.

Uno de los puntos centrales del acuerdo es el procedimiento que deberá seguirse cuando los análisis detecten concentraciones superiores a los niveles autorizados. Las autoridades notificarán al establecimiento afectado y exigirán la aplicación de medidas correctivas, después de lo cual se realizarán nuevos muestreos para comprobar si el problema fue corregido. Los costos de esas pruebas adicionales deberán ser asumidos por los responsables del establecimiento.

El control de residuos veterinarios es especialmente relevante porque los medicamentos utilizados en animales destinados a la producción de alimentos deben respetar periodos de retiro antes de que la leche pueda comercializarse. La presencia de residuos o contaminantes por encima de los límites autorizados plantea riesgos para la inocuidad alimentaria y puede afectar también la capacidad de los productores para cumplir con las exigencias sanitarias de mercados más estrictos.

Con la nueva disposición, el MAGA busca fortalecer la inocuidad de la leche cruda y garantizar que los productos comercializados cumplan los estándares nacionales e internacionales de seguridad alimentaria. El desafío estará en la capacidad de mantener controles regulares y suficientes sobre los establecimientos, pues la eficacia de la normativa dependerá de la frecuencia del muestreo, la capacidad de los laboratorios autorizados y el seguimiento efectivo de los casos en los que se detecten incumplimientos.

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