Dos hombres fueron localizados muertos en circunstancias violentas en distintos puntos del oriente de Guatemala durante las últimas horas. Uno de los cuerpos estaba calcinado y abandonado en un basurero clandestino de Jutiapa, mientras el segundo fue encontrado a la orilla de un río en Zacapa con una herida en el rostro, en dos casos separados que quedaron bajo investigación de las autoridades.
El primero de los hallazgos ocurrió en el kilómetro 141 de la ruta que conduce hacia Santa Catarina Mita, Jutiapa, donde personas que caminaban por el sector observaron un cuerpo dentro de un basurero clandestino situado a un costado de la carretera. Los Bomberos Municipales Departamentales acudieron al lugar y confirmaron que se trataba de un hombre que ya había fallecido y cuyo cuerpo se encontraba calcinado, lo que inicialmente impidió establecer su identidad.
Los socorristas permanecieron en el área mientras se esperaba la llegada de las autoridades encargadas de procesar la escena y realizar el levantamiento del cadáver. Hasta los primeros reportes, la víctima no había sido identificada y tampoco se había determinado la causa exacta de su muerte, por lo que las diligencias forenses serán determinantes para establecer tanto su identidad como las circunstancias en las que terminó en el basurero.
En un hecho distinto, pobladores localizaron otro cadáver a orillas de un río en la aldea Tecolote, municipio de Río Hondo, Zacapa. Los Bomberos Municipales Departamentales confirmaron que el hombre presentaba señales de violencia y una posible herida provocada por arma de fuego en el rostro. La víctima fue posteriormente identificada como Ennio Paz, de 50 años, residente del sector, mientras los primeros indicios apuntan a que pudo haber sido asesinado durante la noche en el mismo lugar donde fue encontrado.
En ambos casos, los cuerpos quedaron a disposición de las autoridades para las diligencias correspondientes. El desenlace inmediato es el inicio de dos investigaciones separadas, una para identificar al hombre calcinado y reconstruir las circunstancias de su muerte en Jutiapa, y otra para determinar quién atacó a Ennio Paz y establecer el móvil del crimen en Río Hondo. Los dos hallazgos, ocurridos en espacios apartados y con evidentes signos de violencia, vuelven a mostrar las dificultades que enfrentan las investigaciones cuando la escena inicial ofrece pocos testigos y las primeras respuestas dependen principalmente del trabajo forense y criminalístico.

