Las autoridades colombianas asestaron un doble golpe al crimen organizado transnacional con la captura de dos de los fugitivos más buscados de la región: el costarricense Óscar David Román Ovares, alias “Kokin”, señalado como uno de los principales operadores del narcotráfico en Costa Rica y vinculado a más de 20 homicidios, y el ecuatoriano Galo Javier Suárez Román, alias “Gato Negro”, segundo al mando de la organización criminal Los Tiguerones. Ambos eran requeridos mediante notificaciones rojas de Interpol y fueron localizados gracias a operaciones coordinadas de inteligencia internacional.
La primera captura se produjo en Sabaneta, cerca de Medellín, donde fue detenido alias “Kokin”, considerado uno de los principales integrantes de la organización criminal costarricense Los Saggy. Las autoridades lo identifican como uno de los principales operadores del narcotráfico en Costa Rica, responsable de coordinar el tráfico internacional de drogas, el lavado de activos y una red de legitimación de capitales mediante inversiones en comercios y vehículos de lujo. Además, era requerido por su presunta participación en al menos 22 homicidios, lo que lo convirtió en uno de los objetivos prioritarios de las fuerzas de seguridad costarricenses.
Las investigaciones establecen que el uso de bases de datos internacionales, junto con labores de verificación y vigilancia en terreno, permitió ubicar al fugitivo en Colombia tras un trabajo conjunto entre la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín) y las autoridades de Costa Rica. Una vez concluyan los procedimientos judiciales, “Kokin” será extraditado para responder ante la justicia costarricense por los delitos que se le atribuyen.
En una operación paralela, las fuerzas de seguridad capturaron en Barranquilla al ecuatoriano Galo Javier Suárez Román, alias “Gato Negro”, identificado como el segundo al mando de Los Tiguerones, una de las organizaciones criminales más violentas de Ecuador. El fugitivo mantenía vigente una notificación roja de Interpol tras haber sido condenado por un asesinato cometido en 2017.
“Gato Negro” logró escapar en 2019 de la Penitenciaría del Litoral, uno de los principales centros penitenciarios de Ecuador, permaneciendo prófugo durante varios años hasta convertirse en uno de los objetivos prioritarios de búsqueda internacional. Además de cumplir la condena pendiente por homicidio, deberá enfrentar investigaciones por su presunta participación en la planificación y financiamiento de un atentado terrorista, según informaron las autoridades ecuatorianas.
La investigación señala que la cooperación entre Ecuador, Colombia y organismos internacionales, sumada al intercambio permanente de inteligencia, permitió localizar al prófugo y concretar su captura. Tras las diligencias judiciales correspondientes, también será extraditado a Ecuador, donde enfrentará los procesos penales pendientes.
Las dos detenciones reflejan el fortalecimiento de la cooperación regional contra el crimen organizado, en un contexto en el que las organizaciones criminales operan cada vez con mayor alcance transnacional. Para las autoridades, el intercambio de inteligencia, las alertas de Interpol y la coordinación entre los cuerpos policiales se han convertido en herramientas decisivas para ubicar y capturar a fugitivos que intentan refugiarse fuera de sus países y desarticular estructuras dedicadas al narcotráfico, el lavado de dinero, los homicidios y otros delitos de alto impacto.

