Tres de cada cuatro jóvenes quedan fuera del empleo formal

Mientras avanza la discusión sobre el salario mínimo que regirá en 2027, expertos y representantes del sector empresarial advierten que el principal problema del mercado laboral guatemalteco va más allá del porcentaje de incremento salarial: cada año, tres de cada cuatro jóvenes que buscan incorporarse al mercado laboral no logran acceder a un empleo formal.

Las cifras fueron expuestas durante una reunión de la Comisión Nacional de Salario (CNS), donde Sigfrido Lee, director de la Unidad Económica del CACIF, explicó que alrededor de 245 mil jóvenes ingresan anualmente al mercado laboral, pero la economía formal apenas genera unas 60 mil plazas, lo que deja a cerca de 185 mil personas sin acceso a un empleo con prestaciones, seguridad social y estabilidad laboral.

Según Lee, el debate sobre el salario mínimo no debería limitarse al porcentaje del ajuste anual, sino enfocarse en cómo generar más empleo formal. Recordó que desde 2020 la creación de plazas formales pasó de aproximadamente 100 mil a 60 mil por año, una reducción que, a su juicio, ha empujado a miles de jóvenes hacia la informalidad o la migración.

La postura del sector empresarial coincide con la discusión iniciada esta semana dentro de la CNS para construir una política pública de empleo, productividad y salarios, con el objetivo de que los futuros ajustes al salario mínimo se basen en criterios técnicos como la inflación, la productividad, la generación de empleo y el desempeño de la economía, y no únicamente en negociaciones de fin de año.

El economista Hugo Maul sostuvo que reducir el funcionamiento del mercado laboral al salario mínimo constituye un error, ya que existen otros factores que inciden directamente en los ingresos de los trabajadores, como la inversión, la capacitación, el desarrollo tecnológico y la productividad. En su opinión, una metodología basada en indicadores técnicos ofrecería mayor certeza tanto para los trabajadores como para las empresas.

Por su parte, representantes del sector laboral insistieron en que cualquier ajuste salarial debe tomar en cuenta el aumento del costo de vida, la inflación, el precio de los combustibles y el poder adquisitivo de los hogares, sin perder de vista que cerca del 70 % de la población económicamente activa trabaja en la informalidad, uno de los principales desafíos estructurales del mercado laboral guatemalteco.

Mientras continúan las negociaciones para definir el salario mínimo de 2027, el consenso entre trabajadores, empresarios y Gobierno apunta a que el verdadero reto no es únicamente cuánto aumentar el salario, sino cómo crear suficientes empleos formales para absorber a la creciente población joven que cada año busca una oportunidad laboral.

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