Las intensas lluvias registradas durante las últimas semanas comienzan a sentirse en el bolsillo de los consumidores. Comerciantes y autoridades reportan que varias verduras han experimentado incrementos de hasta 40 % en sus precios, una situación atribuida principalmente a los efectos del invierno sobre la producción agrícola y las dificultades en el transporte de mercancías hacia los principales mercados del país.
Según vendedores consultados en centros de abasto, productos como el tomate, la cebolla, el güisquil, el repollo y otras hortalizas han registrado aumentos significativos debido a las pérdidas ocasionadas por las precipitaciones constantes. Las lluvias han provocado inundaciones, derrumbes y afectaciones en zonas productoras, reduciendo la oferta disponible y encareciendo los costos de distribución.
A esta situación se suma el deterioro de varias rutas estratégicas utilizadas para el traslado de productos agrícolas. Los daños en carreteras, derrumbes y socavamientos han dificultado el transporte desde áreas rurales hacia los mercados mayoristas, incrementando los tiempos de entrega y los costos logísticos. Uno de los puntos que genera preocupación es el socavamiento que afecta la ruta al Atlántico, donde las autoridades mantienen vigilancia ante el riesgo de nuevos desprendimientos de terreno.
Los incrementos ocurren en medio de una temporada lluviosa particularmente intensa. De acuerdo con la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Guatemala ha registrado cientos de emergencias relacionadas con las precipitaciones, incluyendo inundaciones, derrumbes, deslizamientos y daños a infraestructura vial. Estas condiciones han afectado directamente la cadena de abastecimiento de productos perecederos.
El encarecimiento de las verduras podría agravarse durante las próximas semanas si persisten las lluvias y continúan las afectaciones en las áreas de producción y transporte. Expertos señalan que los productos agrícolas son especialmente sensibles a las variaciones climáticas, por lo que cualquier interrupción en la cosecha o distribución suele reflejarse rápidamente en los precios al consumidor.
La situación ocurre además en un contexto de incertidumbre climática. Mientras el país enfrenta los efectos de la temporada lluviosa y sistemas como la tormenta Cristina, el Insivumeh también ha advertido sobre una posible transición hacia el fenómeno de El Niño, que podría modificar el comportamiento de las lluvias durante los próximos meses y generar nuevos desafíos para el sector agrícola y la seguridad alimentaria.

