Lluvias dejan seis fallecidos y más de 5 mil afectados

La temporada de lluvias continúa cobrando factura en Guatemala. La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) reporta seis personas fallecidas y 5 mil 208 afectadas desde el inicio de la época lluviosa, un balance que refleja el impacto creciente de las precipitaciones en distintas regiones del país, especialmente en Alta Verapaz y el departamento de Guatemala, donde se concentra buena parte de las emergencias registradas.

La víctima más reciente fue un menor de edad que perdió la vida tras un deslizamiento ocurrido en el caserío Paculam, aldea Guineales, en Nahualá, Sololá. El hecho se suma a una serie de incidentes provocados por las lluvias, entre ellos inundaciones, derrumbes, caída de árboles, hundimientos y daños a infraestructura pública y privada, fenómenos que se han multiplicado conforme avanzan las semanas de invierno.

Según datos oficiales, se han contabilizado 364 emergencias en todo el territorio nacional, de las cuales 31 fueron reportadas en las últimas 24 horas. Las cifras también reflejan el impacto social de los eventos climáticos, con miles de personas afectadas y más de un millar de familias damnificadas que han requerido asistencia. Las inundaciones representan una de las principales causas de atención, aunque los deslizamientos continúan siendo una de las amenazas más letales debido a la saturación de los suelos.

El deterioro también alcanza a las viviendas. Cerca de 600 inmuebles han resultado dañados por las lluvias y el fuerte oleaje asociado a la tormenta tropical Cristina, particularmente en comunidades de la costa sur. En Iztapa, Escuintla, la erosión costera provocó la pérdida de varios metros de playa, afectó viviendas y elevó la preocupación de familias que observan cómo el avance del mar reduce cada año la franja de protección natural frente a fenómenos meteorológicos extremos.

Alta Verapaz se mantiene como el departamento con mayor cantidad de emergencias reportadas durante la temporada. Las autoridades han advertido que las precipitaciones constantes han saturado los terrenos, incrementando el riesgo de derrumbes y deslizamientos en áreas vulnerables. La situación evidencia la fragilidad de numerosas comunidades asentadas en zonas expuestas, donde la combinación de condiciones geográficas adversas y limitaciones en infraestructura amplifica los efectos de cada temporal.

Aunque Cristina se degradó a depresión tropical, las autoridades meteorológicas advierten que las lluvias continuarán en gran parte del país debido al ingreso constante de humedad desde ambos litorales. El panorama mantiene en alerta a las instituciones de protección civil, que enfrentan una temporada que ya deja pérdidas humanas, daños materiales y nuevas señales sobre la necesidad de fortalecer la prevención, el ordenamiento territorial y la capacidad de respuesta ante desastres que, año tras año, golpean con mayor intensidad a las poblaciones más vulnerables.

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