El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el panorama económico de Norteamérica al poner en duda la continuidad del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al afirmar que su país no necesita a sus dos principales socios comerciales y dejar abierta la posibilidad de no renovar el acuerdo cuando inicie su proceso de revisión este año.
Durante declaraciones realizadas en la Casa Blanca, Trump aseguró que Estados Unidos no depende de los productos provenientes de México ni de Canadá y sostuvo que ambos países necesitan más del mercado estadounidense que Washington de sus vecinos. “No necesitamos nada de México ni de Canadá”, afirmó el mandatario, quien también criticó los déficits comerciales que, según su administración, mantiene Estados Unidos con ambos socios.
Las declaraciones llegan en un momento particularmente sensible para la relación comercial regional. El T-MEC, que sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en julio de 2020, debe someterse a una revisión formal a partir del 1 de julio de 2026. Si los tres países acuerdan extenderlo, el pacto podría mantenerse vigente durante otros 16 años; de lo contrario, entraría en un proceso de revisiones anuales que aumentaría la incertidumbre para inversionistas y empresas.
La postura de Trump contrasta con la expresada recientemente por México y Canadá. El gobierno mexicano, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha manifestado su respaldo a una extensión del acuerdo, mientras Ottawa también ha solicitado formalmente renovar el tratado por otro período de 16 años. Paralelamente, funcionarios estadounidenses y mexicanos ya iniciaron rondas de negociación para discutir temas como reglas de origen, manufactura automotriz y comercio agrícola, aunque Canadá ha quedado parcialmente relegado de algunas conversaciones iniciales.
La incertidumbre generada por las declaraciones de Trump preocupa a sectores empresariales de los tres países debido al enorme nivel de integración alcanzado por las economías norteamericanas. El comercio amparado por el T-MEC supera el billón de dólares anuales y sostiene cadenas de suministro estratégicas en sectores como automóviles, energía, agricultura y manufactura. Analistas advierten que una eventual ruptura o debilitamiento del acuerdo podría traducirse en nuevos aranceles, mayores costos para consumidores y empresas, y una pérdida de competitividad frente a otros bloques económicos.

