El astro argentino Lionel Messi y el equipo campeón de la MLS, Inter Miami, estuvieron este jueves en la Casa Blanca en una ceremonia con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en reconocimiento por la victoria del club en la MLS Cup 2025.
La invitación responde a una tradición estadounidense en la que los campeones de ligas deportivas profesionales son recibidos por el mandatario, pero el protagonismo de Messi ha generado un inusual cruce entre deporte y política. Aunque el club no confirmó abiertamente si el argentino encabeza toda la delegación, su figura como capitán y MVP de la MLS elevó la expectativa sobre el acto.
Durante el evento en uno de los salones principales de la residencia oficial, Trump elogió a Messi y al equipo. El argentino entregó al presidente un balón conmemorativo y una camiseta del Inter Miami, gestos que simbolizan el título deportivo, pero que también colocan al deportista en un escenario político poco habitual para figuras del fútbol.
El ambiente de la ceremonia fue distendido, con anécdotas y comentarios de Trump, quien destacó la carrera de Messi y lo calificó como uno de los “grandes campeones” del deporte mundial, en un discurso que mezcló elogios deportivos con referencias a otras figuras del fútbol como Pelé y Cristiano Ronaldo.
La presencia de Messi en la Casa Blanca ha generado también debate en redes y medios deportivos sobre el papel de los atletas en eventos protocolares de alto perfil político, especialmente cuando involucran a líderes con agendas polarizadoras.
La visita del Inter Miami a Washington coincide con sus compromisos futbolísticos posteriores, incluyendo partidos de la MLS y competiciones internacionales, consolidando una semana intensa para el club y su figura emblemática.

