El Gobierno de Guatemala evalúa un acuerdo de Gobierno a Gobierno (G2G) con el Reino Unido para impulsar la construcción de la primera línea del MetroRiel, uno de los proyectos de transporte urbano más ambiciosos planteados para el área metropolitana y que busca convertirse en una de las principales apuestas para aliviar el colapso vial en la capital.
La propuesta se encuentra actualmente en fase de análisis técnico, financiero y legal, según confirmó el ministro de Finanzas Públicas, Jonathan Menkos, quien explicó que el Ejecutivo estudia distintos mecanismos para estructurar la inversión y garantizar la viabilidad del proyecto.
El modelo G2G, utilizado en países como Perú, Panamá y Marruecos, fue uno de los ejes principales discutidos durante un foro donde participaron representantes del Reino Unido, especialistas internacionales y funcionarios guatemaltecos vinculados al proyecto ferroviario. El esquema busca que un gobierno extranjero acompañe la planificación, supervisión y desarrollo de obras estratégicas bajo estándares internacionales de transparencia y ejecución.
De acuerdo con las autoridades, la primera línea del MetroRiel utilizaría gran parte de la infraestructura ferroviaria existente y tendría un recorrido de sur a norte dentro de la ciudad, conectando sectores estratégicos de movilidad urbana. Entre las áreas contempladas aparecen tramos de la calzada Atanasio Tzul, zonas 1 y 2, además de conexiones futuras con otros sistemas como Transmetro y AeroMetro.
Aunque todavía no existe un costo definitivo, el Gobierno reconoce que se trataría de una de las inversiones de infraestructura más grandes en la historia reciente del país. Las autoridades explicaron que el monto dependerá de variables como cantidad de estaciones, kilómetros de recorrido y resultados de los estudios pendientes.
El interés británico también responde a una estrategia más amplia de posicionamiento internacional en proyectos ferroviarios e infraestructura pública en América Latina. En Perú, por ejemplo, el Reino Unido ha impulsado acuerdos G2G para megaproyectos educativos, hospitalarios y ferroviarios bajo contratos de ingeniería conocidos como NEC, modelos que Londres promociona como mecanismos para reducir arbitrajes, atrasos y paralización de obras.
Sin embargo, el anuncio también revive interrogantes históricos alrededor de los grandes proyectos de transporte en Guatemala. Durante décadas, distintas administraciones han presentado propuestas ferroviarias, sistemas de metro y soluciones de movilidad que terminaron atrapadas entre problemas financieros, disputas políticas, obstáculos legales y falta de continuidad institucional.
El desafío para el Gobierno de Bernardo Arévalo será demostrar que el MetroRiel puede avanzar más allá de la fase de planificación. En una capital donde millones de personas enfrentan diariamente congestionamientos severos y pérdida de horas productivas, el proyecto comienza a perfilarse no solo como una apuesta de infraestructura, sino también como una prueba de capacidad estatal para ejecutar obras de largo alcance sin repetir los ciclos de retrasos y promesas incumplidas que históricamente marcaron la movilidad urbana guatemalteca.

