El gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo autorizó la suscripción de un acuerdo de amistad y cooperación con Donetsk, territorio ucraniano actualmente ocupado y controlado por Rusia, una decisión que profundiza el alineamiento político de Managua con Moscú en medio de la guerra en Ucrania.
La autorización fue oficializada mediante una publicación en el Diario Oficial La Gaceta, donde se otorgan plenos poderes a Laureano Facundo Ortega Murillo, hijo de la pareja presidencial y representante especial para la cooperación con Rusia, para firmar el pacto en representación del gobierno nicaragüense.
La medida implica además un respaldo indirecto a las posiciones rusas sobre la soberanía en Donetsk y otras zonas ucranianas actualmente en disputa y ocupadas por tropas rusas, situación que ya comenzó a generar repercusiones diplomáticas debido al rechazo internacional que continúa existiendo sobre cualquier reconocimiento a territorios anexados por Moscú tras la invasión iniciada en 2022.
La cercanía política entre Managua y el Kremlin no es reciente. En julio de 2014, Vladimir Putin se reunió con Daniel Ortega en Managua, encuentro en el que el mandatario ruso definió a Nicaragua como un “socio importante para Rusia en América Latina”, una declaración que terminó marcando el rumbo de una relación que desde entonces se fortaleció en materia política, militar y estratégica.
El acercamiento volvió a evidenciarse el 22 de septiembre de 2025, cuando Laureano Ortega Murillo estrechó la mano de Denis Pushilin, líder designado por Moscú para las zonas de Donetsk controladas por Rusia, durante una ceremonia de firma de acuerdos de cooperación celebrada en Moscú. La imagen fue interpretada por distintos sectores internacionales como otra señal del respaldo político nicaragüense a las posiciones del Kremlin sobre territorios ocupados en Ucrania.
Durante los últimos años, ambos gobiernos ampliaron acuerdos relacionados con cooperación económica, intercambio institucional, seguridad, inteligencia y coordinación estratégica, consolidando a Nicaragua como uno de los aliados más cercanos de Moscú en América Latina.
El acercamiento también posee una dimensión geopolítica cada vez más visible. Diversos análisis regionales sostienen que Rusia consolidó en Nicaragua una plataforma de influencia en Centroamérica mediante cooperación policial, presencia técnica y mecanismos de inteligencia, situación que genera inquietud en sectores políticos y diplomáticos de la región.
Aunque las autoridades nicaragüenses presentan estos acuerdos como ejercicios legítimos de cooperación internacional, la autorización para firmar un pacto con Donetsk vuelve a colocar a Nicaragua en el centro de un escenario geopolítico altamente sensible, donde las relaciones internacionales comienzan a tener repercusiones directas sobre el equilibrio diplomático y político de Centroamérica.

