Guatemala enfrenta una creciente amenaza ambiental luego de que autoridades y expertos advirtieran que alrededor del 14% de las especies de flora y fauna del país se encuentran en riesgo de extinción, una situación vinculada principalmente a pérdida de bosques, tráfico ilegal de especies, expansión urbana y degradación de ecosistemas naturales.
El país posee una de las mayores riquezas biológicas de Centroamérica debido a su ubicación geográfica y diversidad climática. “Guatemala es uno de los 20 países megadiversos reconocidos a nivel mundial”, destacaron autoridades ambientales durante actividades relacionadas con el Día Internacional de la Diversidad Biológica, subrayando la amplia riqueza de ecosistemas, especies, recursos genéticos y conocimientos tradicionales vinculados con el uso sostenible de la biodiversidad.
Entre las principales amenazas identificadas figuran la deforestación, incendios forestales, expansión agrícola, contaminación y tráfico ilegal de fauna silvestre, actividades que afectan especialmente a especies emblemáticas como la guacamaya roja, el jaguar, el tapir centroamericano y varias especies de anfibios y reptiles endémicos.
Las autoridades también advirtieron que existen grupos particularmente vulnerables dentro de la biodiversidad guatemalteca, entre ellos mariposas, anfibios, reptiles, peces de agua dulce y especies vinculadas a humedales y manglares. La fragilidad de los ecosistemas de agua dulce y zonas costeras figura actualmente entre las principales preocupaciones ambientales del país, debido a contaminación, pérdida de hábitats y presión urbana sobre áreas naturales sensibles.
La alerta ambiental coincide además con los compromisos internacionales impulsados por Naciones Unidas a través del Marco Mundial Kunming-Montreal sobre Biodiversidad, también conocido como el Plan de Biodiversidad. El acuerdo, aprobado en 2022, establece 23 metas para 2030 y cuatro grandes objetivos globales para 2050 con el propósito de detener y revertir la pérdida de ecosistemas y especies en el planeta.
Según datos ambientales internacionales, Guatemala perdió cientos de miles de hectáreas de bosque durante la última década, particularmente en Petén y otras regiones de alta biodiversidad. Organismos especializados advierten que muchas especies vulnerables podrían enfrentar mayores riesgos debido al cambio climático y la fragmentación de hábitats naturales.
La situación vuelve a colocar presión sobre las políticas de conservación y protección ambiental del país, especialmente en momentos donde organizaciones ecologistas denuncian limitaciones presupuestarias, debilidad institucional y escasa capacidad de vigilancia frente a delitos ambientales y tráfico ilegal de especies.

