El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) confirmó este miércoles que el brote de sarampión en Guatemala ya dejó 10 personas fallecidas, mientras los contagios continúan expandiéndose en distintas regiones del país. La mayoría de víctimas corresponde a niños menores de un año, el grupo más vulnerable frente a la enfermedad debido a que muchos aún no habían completado su esquema de vacunación.
Entre los fallecidos figuran una niña de dos meses en Quiché, una bebé de ocho meses en Totonicapán y un niño de diez meses en Guatemala, según datos oficiales divulgados por las autoridades sanitarias. El MSPAS advirtió además que el número de contagios continúa creciendo aceleradamente desde el brote detectado en diciembre de 2025 tras una actividad religiosa masiva en Santiago Atitlán, Sololá.
Las cifras oficiales indican que Guatemala supera actualmente los cuatro mil casos confirmados de sarampión y mantiene presencia de contagios en casi todo el territorio nacional. El departamento de Guatemala continúa concentrando la mayor cantidad de pacientes, seguido de Sololá, Huehuetenango y Escuintla. Autoridades sanitarias reconocen que el país enfrenta el brote más severo registrado en décadas, situación que obligó a mantener alertas epidemiológicas y campañas intensivas de inmunización.
El ministro de Salud, Joaquín Barnoya, alertó semanas atrás que los bebés entre seis y once meses representan el grupo con mayor riesgo de complicaciones graves, motivo por el cual el Gobierno implementó la estrategia denominada “Dosis Cero”, enfocada en vacunar anticipadamente a menores expuestos al virus. Brigadas médicas también han desplegado jornadas de vacunación comunitaria y bloqueos epidemiológicos en áreas consideradas críticas.
La expansión del sarampión ocurre además en un contexto regional de incremento de casos en América. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió recientemente una alerta epidemiológica tras detectar un fuerte aumento de contagios en distintos países del continente, especialmente México, Estados Unidos y Canadá. Guatemala aparece ahora entre los focos de preocupación sanitaria en Centroamérica debido al rápido crecimiento de casos y a los bajos niveles de vacunación detectados en algunos sectores de la población.
Especialistas en salud pública advierten que el avance del brote también refleja debilidades estructurales del sistema sanitario guatemalteco, particularmente en cobertura de vacunación, acceso a servicios médicos y campañas preventivas en áreas rurales. El aumento de fallecimientos infantiles volvió a encender cuestionamientos sobre la capacidad del Estado para contener enfermedades prevenibles mediante inmunización, especialmente en departamentos históricamente afectados por pobreza y limitada atención médica.

