La Policía Nacional Civil (PNC) localizó este jueves una cisterna cargada con más de 3 mil 600 litros de combustible que había sido robada en la ruta al Puerto San José, en Escuintla, uno de los corredores más sensibles para el transporte de hidrocarburos en Guatemala.
Según el reporte policial, el vehículo fue robado en el kilómetro 97 de la carretera al Pacífico y posteriormente ubicado entre cañaverales en el kilómetro 92, luego de una denuncia ciudadana que permitió activar operativos de búsqueda y rastreo.
Dentro de la unidad fue encontrado el piloto, quien había sido retenido por los responsables del robo y posteriormente rescatado por agentes de la PNC, mientras las autoridades también localizaron otra cisterna que presuntamente sería utilizada para trasegar el combustible sustraído.
El caso vuelve a poner bajo atención pública el incremento de robos de combustible en la Costa Sur, particularmente en la ruta hacia Puerto San José, donde empresas de transporte y autoridades han denunciado operaciones cada vez más sofisticadas de estructuras criminales dedicadas al saqueo de hidrocarburos.
Investigaciones previas y denuncias empresariales han identificado al menos tres modalidades utilizadas por bandas criminales en Escuintla y sectores cercanos. Entre ellas figuran robos mientras las cisternas continúan en movimiento, secuestro temporal de pilotos y bloqueo de sistemas GPS para evitar el rastreo de las unidades.
De acuerdo con empresarios afectados, algunas estructuras utilizan picops modificados y mangueras para extraer combustible directamente de las cisternas mientras circulan sobre la carretera, evitando así detener completamente los vehículos y dificultando la detección por sistemas de monitoreo.
Las autoridades también investigan la posible participación de redes dedicadas al almacenamiento y comercialización ilegal de combustible robado, actividad que genera pérdidas millonarias para empresas distribuidoras y riesgos adicionales para la seguridad vial y ambiental.
El hallazgo de la cisterna robada vuelve a evidenciar el nivel de operación y capacidad logística que han alcanzado las estructuras dedicadas al robo de combustible en la Costa Sur, una región donde el tránsito constante de hidrocarburos se ha convertido en un objetivo estratégico para grupos criminales que operan cada vez con mayor coordinación y sofisticación.

