Un nuevo ataque armado registrado en la colonia Cipresales, zona 6 de la Ciudad de Guatemala, dejó dos personas fallecidas y dos mujeres heridas, confirmando que la violencia no solo persiste, sino que continúa escalando en uno de los puntos más golpeados de la capital en las últimas semanas.
El hecho ocurrió en la 6a. avenida “B” y 16 calle, donde desconocidos abrieron fuego contra cuatro personas. Socorristas trasladaron a las dos mujeres heridas al Hospital General San Juan de Dios, mientras que dos víctimas quedaron sin vida en el lugar, según reportes de cuerpos de socorro.
Este nuevo ataque se registra en el mismo sector donde días antes ocurrió la masacre en una cevichería, que dejó seis fallecidos —incluido un menor herido—, en un hecho que ya había encendido las alertas sobre el nivel de violencia en la zona.
Con estas dos nuevas muertes, la cifra acumulada asciende a al menos 18 personas asesinadas en menos de tres semanas en la zona 6, entre los cuales un menor de 3 años , consolidando un patrón de ataques armados continuos, concentrados en áreas de alta circulación y con impacto directo en población civil.
El repunte de la violencia se da en un contexto nacional igualmente preocupante. Los asesinatos con armas de fuego aumentaron un 3.8% en Guatemala durante 2025 en comparación con 2024, según datos del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif). De acuerdo con los registros oficiales, en 2025 se contabilizaron 3,020 homicidios con arma de fuego, frente a 2,910 en 2024, lo que evidencia una tendencia al alza que se mantiene en el inicio de 2026.
Ante este escenario, el director de la Policía Nacional Civil (PNC), David Boteo, ya ha girado instrucciones para incrementar los operativos, tanto en la vía pública como en expendios de bebidas, considerados puntos recurrentes en este tipo de hechos violentos.
Aunque las autoridades aún no han establecido el móvil de este último ataque, la repetición de hechos violentos en un mismo perímetro refuerza la hipótesis de conflictos territoriales vinculados a economías ilícitas, una dinámica que ya se perfilaba en los casos anteriores.
El saldo ya no es solo acumulativo, es progresivo: cada nuevo ataque no solo suma víctimas, sino que confirma que la violencia en la zona 6 se intensifica sin contención visible.

