Los mercados financieros globales registraron una fuerte recuperación este miércoles después de que Irán se comprometiera a permitir durante dos semanas el paso seguro por el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del planeta por donde transita alrededor del 20% del petróleo y el gas del mundo. La decisión, anunciada al límite, llegó apenas dos horas antes de que expirara el ultimátum del presidente estadounidense, Donald Trump, quien había advertido que intensificaría los ataques y “desataría el infierno” si no había señales de distensión.
El peor escenario se evitó y la reacción de los mercados fue inmediata. Las bolsas globales se dispararon de forma generalizada, lideradas por Asia, donde el Nikkei japonés subió un 5,4% y el índice de Shanghái avanzó un 2,7%. En Europa, el optimismo también dominó la jornada con el Euro Stoxx 50 disparándose un 4,9%, mientras el Ibex 35 subía cerca del 4% hasta los 18.140 puntos, dentro de una tendencia alcista global impulsada por la reducción del riesgo geopolítico.
El optimismo también se trasladó a Wall Street. Los futuros del S&P 500 avanzaban un 2,7% y los del Nasdaq 100 un 3,5%, anticipando una apertura positiva en Estados Unidos. La reacción coordinada de los principales mercados evidenció el alivio de los inversores ante la disminución de tensiones que amenazaban con interrumpir el suministro energético mundial y desencadenar una escalada económica global.
El movimiento más significativo se produjo en las materias primas energéticas. El petróleo cayó cerca del 14% y volvió a situarse por debajo de los 100 dólares por barril, mientras el gas natural retrocedía también alrededor del 14% en Europa. La caída refleja la expectativa de normalización del flujo energético global, aunque el mercado aún no ha regresado a los niveles previos al conflicto, ya que el precio del crudo se mantiene unos 20 dólares por encima de antes de la guerra.
Pese al alivio, el mercado continúa mostrando señales de cautela. En lo que va de año, el Brent acumula una subida cercana al 55% y el West Texas del 67%, lo que evidencia que el impacto de la crisis energética todavía no se ha disipado por completo. Este escenario mantiene la atención de los inversores sobre la evolución de la tregua y el comportamiento de las principales potencias implicadas.
Los activos refugio también reflejaron la complejidad del momento. El oro subió más del 2%, alcanzando los 4.800 dólares la onza, mientras la plata avanzó un 4,5% y superó los 76 dólares, en un movimiento que responde a las expectativas de un entorno de tipos de interés más bajos y a la persistencia de incertidumbre geopolítica. El dólar, por su parte, se debilitó frente al euro y otras monedas, tras haber actuado como valor refugio durante la escalada, favorecido por la condición de Estados Unidos como exportador neto de hidrocarburos.
La jornada dejó una señal clara: los mercados celebran el alivio inmediato, pero el equilibrio sigue siendo frágil, con los inversores atentos a si la tregua en Ormuz se consolida o si la tensión geopolítica vuelve a condicionar el rumbo de la economía global.

