La captura en México de Ángel Esteban Aguilar, alias “Lobo Menor”, señalado como uno de los responsables del asesinato del candidato ecuatoriano Fernando Villavicencio, revela un dato clave: el crimen organizado de México, Colombia y Ecuador opera de forma articulada.
Aguilar, líder del grupo criminal Los Lobos, fue detenido en Ciudad de México tras ingresar con identidad falsa y luego trasladado a Colombia, en una operación coordinada entre los tres países.
Las investigaciones apuntan a que esta estructura mantiene vínculos con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en México y con disidencias de las FARC en Colombia, lo que evidencia una red transnacional que combina narcotráfico, minería ilegal y violencia política.
El asesinato de Villavicencio en 2023 —ocurrido en plena campaña electoral— ya había expuesto la penetración del crimen organizado en la política ecuatoriana, pero la reciente captura confirma la dimensión internacional del caso.
El avance de grupos como Los Lobos se da en medio de una disputa violenta con otras bandas por el control del narcotráfico, lo que ha convertido a Ecuador en uno de los epicentros de la crisis de seguridad en la región.
Más allá del arresto, el caso deja una conclusión inquietante: el crimen ya no reconoce fronteras y su capacidad de incidir en la política regional es cada vez más evidente.

